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Así influye el cambio climático en la forma en la que viajamos

Un estudio sobre el mercado turístico emisor italiano hacia Valencia revela que las olas de calor y las inundaciones ya influyen en las decisiones de viaje.

En pocas palabras

  • Olas de calor: Hasta el 70% de los turistas italianos consideran las olas de calor al decidir viajar a Valencia.
  • Adaptación turística: Los viajeros prefieren modificar fechas o actividades a cancelar vacaciones ante el cambio climático.
  • Comunicación de riesgo: La forma en que los destinos informan sobre eventos climáticos extremos es crucial para la percepción del visitante.
Resumen generado por Thinkindot AI

Este artículo forma parte de la sección "Ventana al turismo del mañana", fruto del acuerdo de colaboración entre Ladevi España y la Universidad Europea de Valencia. Su autora es la estudiante Giorgia Iovinelli.

Valencia se ha consolidado en los últimos años como uno de los destinos urbanos más atractivos del Mediterráneo. Su clima, gastronomía, patrimonio cultural y calidad de vida atraen cada año a miles de visitantes internacionales. Entre ellos, los turistas italianos ocupan una posición especialmente relevante, siendo uno de los principales mercados emisores internacionales para la ciudad. (La paradoja de Baleares: ¿es la ecotasa el verdadero límite al crecimiento, o es el cambio climático?

Sin embargo, en un contexto marcado por el aumento de las temperaturas extremas, las olas de calor y fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, surge una pregunta cada vez más importante para los destinos turísticos: ¿hasta qué punto el cambio climático está influyendo en las decisiones de viaje de los turistas?

Esta cuestión fue el punto de partida de mi Trabajo de Fin de Grado, centrado en analizar cómo los turistas italianos perciben los riesgos climáticos y cómo estos afectan a su intención de visitar Valencia. La investigación se desarrolló mediante una metodología mixta que combinó una encuesta realizada a 201 personas del mercado italiano con entrevistas semiestructuradas a turistas y profesionales del sector turístico.

Hasta el 70% de los visitantes tienen en cuenta (negativamente) las olas de calor a la hora de viajar

Los resultados muestran que el cambio climático ya forma parte del proceso de decisión turística. Más del 60% de los encuestados considera que el cambio climático tiene una influencia alta o muy alta sobre el turismo. Cuando se analizan específicamente las olas de calor, la preocupación aumenta hasta superar el 70%, mientras que las inundaciones generan una percepción de riesgo aún mayor.

Giorgia Iovinelli, estudiante de la Universidad Europea de Valencia, ofrece su TFG a la comunidad profesional turística de la mano de Ladevi.

Giorgia Iovinelli, estudiante de la Universidad Europea de Valencia, ofrece su TFG a la comunidad profesional turística de la mano de Ladevi.

Sin embargo, uno de los hallazgos más interesantes es que el cambio climático no parece provocar una pérdida automática de demanda. La mayoría de los participantes sigue considerando Valencia un destino atractivo y mantiene su intención de visitarla. Lo que cambia no es necesariamente el deseo de viajar, sino la manera de hacerlo. (La ocupación hotelera en la Comunidad Valenciana supera el 87% en junio)

Muchos turistas afirmaron que, ante temperaturas superiores a los 40 grados, optarían por modificar la fecha de su viaje, evitar determinadas actividades al aire libre o adaptar sus horarios para minimizar la exposición al calor. Este comportamiento confirma que los viajeros tienden a adaptarse al riesgo antes que cancelar completamente sus vacaciones.

¿Cómo afecta el cambio climático a los turistas que ya han visitado un destino?

Las entrevistas permitieron profundizar en estas respuestas. Mientras que las olas de calor se perciben principalmente como un problema relacionado con el confort y la calidad de la experiencia turística, las inundaciones se asocian más directamente con cuestiones de seguridad. Esta diferencia demuestra que no todos los riesgos climáticos son interpretados de la misma manera por los visitantes.

Otro resultado especialmente relevante fue la diferencia entre quienes ya habían visitado Valencia y quienes nunca habían estado en la ciudad. Los turistas que conocían previamente el destino mostraron niveles de preocupación más bajos y una mayor confianza en su capacidad para gestionar situaciones de emergencia. La experiencia directa parece actuar como un elemento que reduce la incertidumbre y mejora la percepción de seguridad.

La comunicación, elemento clave para trasladar la realidad climática de los destinos

La investigación también puso de manifiesto la importancia de la comunicación. Tanto los encuestados como los entrevistados señalaron que la información disponible en medios digitales, redes sociales y canales oficiales influye significativamente en su percepción del riesgo. En este sentido, la forma en que un destino comunica los episodios climáticos extremos puede ser tan importante como el propio fenómeno.

El cambio climático ya incluye en la decisión de viajar o no a los destinos.

El cambio climático ya incluye en la decisión de viajar o no a los destinos.

Cuando se preguntó a los participantes qué medidas esperan encontrar en un destino afectado por altas temperaturas, las respuestas fueron muy claras. Los turistas demandan más zonas de sombra, puntos de agua potable, protocolos visibles ante emergencias climáticas, sistemas de información actualizados y espacios que permitan refugiarse durante episodios extremos de calor.

Estos resultados tienen importantes implicaciones para los gestores turísticos. El cambio climático ya no debe abordarse únicamente desde una perspectiva ambiental. También debe entenderse como un reto relacionado con la experiencia del visitante, la competitividad del destino y la gestión de la percepción de riesgo.

¿En qué posición "climática" está Valencia?

Valencia ya está desarrollando iniciativas vinculadas a la adaptación climática y al turismo sostenible. Sin embargo, los resultados de esta investigación sugieren que existe una oportunidad adicional: convertir la adaptación climática en un elemento visible de la experiencia turística y en una herramienta para reforzar la confianza de los visitantes.

Lejos de representar necesariamente una amenaza para la demanda turística, el cambio climático puede convertirse en un catalizador para repensar la forma en que se gestionan los destinos. El desafío no consiste únicamente en seguir atrayendo visitantes, sino en garantizar que puedan disfrutar de experiencias seguras, confortables y resilientes en un contexto climático cada vez más complejo. El futuro del turismo en Valencia dependerá, en gran medida, de su capacidad para adaptarse a esta nueva realidad.