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Infraestructuras y entorno sostienen el éxito, pero la sostenibilidad es el gran pendiente de España

Turespaña sitúa la conectividad y el ambiente como los grandes motores del negocio, mientras que los indicadores sostenibles registran la menor puntuación.

Las conclusiones son claras para los gestores de destinos (DMOs) y directivos del sector: el entorno del destino y sus infraestructuras son las dimensiones con mayor impacto directo en la felicidad del viajero.

La combinación de una conectividad eficiente, transportes públicos de calidad, servicios urbanos y el propio atractivo ambiental y cultural de las regiones españolas siguen siendo las ventajas competitivas que sostienen la nota media global de España, situada en un 9,25 sobre 10.

Sin embargo, el informe, nutrido con las respuestas de 20.520 turistas internacionales, enciende una luz amarilla sobre un eje estratégico para el futuro del sector: la sostenibilidad.

La brecha de la sostenibilidad en la satisfacción del turista que visita España

A pesar de los esfuerzos institucionales y corporativos por promover un modelo turístico más verde y responsable, los datos del ESTI 2025 revelan una clara asimetría:

  • La puntuación más baja: la sostenibilidad y el turismo sostenible fue la dimensión que obtuvo la valoración media más discreta de todo el informe, quedándose en un 8,04 sobre 10.
  • Menor impacto inmediato: el análisis estadístico demuestra que, hoy en día, la sostenibilidad es todavía la variable con menor impacto directo en la satisfacción inmediata del viaje.

Un toque de atención para el sector B2B español

Turespaña califica la sostenibilidad como un área prioritaria de monitoreo. El hecho de que la percepción sostenible esté por debajo de la media global del viaje (9,25) indica que el turista internacional empieza a ser exigente y detecta carencias o falta de tangibilidad en las propuestas verdes del destino.

Para los turoperadores y cadenas hoteleras, estos resultados sugieren que, si bien las infraestructuras garantizan el negocio del presente, la percepción de los viajeros respecto a la gestión ambiental y social del turismo requiere una aceleración en las inversiones y, sobre todo, una mejor comunicación en el punto de venta para cerrar esta brecha de satisfacción.