Caos total en la aviación británica después de que este martes se registrase un fallo en los sistemas de control aéreo que ha obligado a cancelar más de 1.300 vuelos con origen o destino en aeropuertos del Reino Unido. (La puntualidad aérea por los suelos: más del 35% de los vuelos sufre incidencias en 2026)
Más de 1.300 vuelos cancelados en Reino Unido por un fallo informático del gestor aéreo
Los aeropuertos de Heathrow, Gatwick y Manchester, los que más cancelaciones de vuelos acumulan: solo este miércoles se prevén 177 cancelaciones.
Torre de control del aeropuerto de Heathrow, aeropuerto más afectado por la cancelación de cientos de vuelos por un fallo informático del gestor aéreo británico.
En pocas palabras
- Caos aéreo: Más de 1.300 vuelos fueron cancelados en el Reino Unido por un fallo informático en el control de tráfico aéreo.
- Impacto extendido: La incidencia, ocurrida el martes, provocó 177 cancelaciones adicionales el miércoles y afectó a aeropuertos como Heathrow y Gatwick.
- Antecedentes: En 2023, un fallo similar generó costos superiores a 100 millones de libras y afectó a 700.000 pasajeros.
Aunque NATS, el proveedor británico de navegación aérea, confirmó por la tarde que había solucionado la incidencia, la recuperación de una red tan interconectada está prolongando los problemas durante una segunda jornada.
Flightradar24 contabilizaba ya al menos otros 177 vuelos cancelados para este miércoles. Y varias aerolíneas confirman a medios como Euronews o Bloomberg que se prevén "cientos de cancelaciones" por "errores o irregularidades" en el servicio aéreo británico.
¿Cuál fue el origen del fallo que está provocando en caos en el Reino Unido?
El origen de la crisis estuvo en el sistema utilizado por NATS para procesar los datos y planes de vuelo. La compañía detectó la anomalía durante la tarde del martes y aplicó restricciones mientras sus ingenieros trataban de resolverla.
El espacio aéreo británico no llegó a cerrarse y NATS asegura que la seguridad de las operaciones no estuvo comprometida, pero la reducción de capacidad fue suficiente para provocar rápidamente una acumulación de retrasos y cancelaciones en algunos de los aeropuertos con mayor tráfico de Europa.
La incidencia quedó resuelta alrededor de las 19.34, hora británica, pero para entonces el impacto se había propagado por buena parte de la red. Heathrow, Gatwick, Manchester y Stansted estuvieron entre los aeropuertos más afectados, junto con Luton, London City, Birmingham, Bristol y Edimburgo. Las consecuencias alcanzaron también a operaciones internacionales: Dublín registró más de 70 cancelaciones entre llegadas y salidas debido a su elevada dependencia de los flujos con el Reino Unido. (Reino Unido endurece el acceso: las aerolíneas exigirán el ETA aprobado antes de embarcar)
Las aerolíneas avisan de complicaciones en sus operaciones desde o hacia Reino Unido en las próximas horas
Ese efecto dominó continúa condicionando la actividad este miércoles. British Airways reconoce que mantiene alteraciones porque numerosos aviones y tripulaciones quedaron fuera de posición tras la crisis y recomienda consultar el estado de cada vuelo antes de dirigirse al aeropuerto.
Por su parte, Ryanair asegura que unos 150.000 pasajeros de su red se vieron afectados por retrasos de hasta ocho horas y que tuvo que cancelar más de 200 vuelos, mientras Wizz Air ha reclamado una reforma urgente del funcionamiento de NATS. Ambas compañías cuestionan la capacidad de la infraestructura británica para evitar fallos recurrentes, aunque NATS todavía no ha determinado públicamente la causa exacta de la avería. Su CEO, Martin Rolfe, señaló tras el incidente que la investigación técnica aún no estaba concluida.
En 2023 un fallo en el gestor aéreo británico provocó 100M de libras en compensaciones
No es la primera vez que un error en el gestor aéreo británico genera un caos en los aeropuertos del Reino Unido: en agosto de 2023, otro fallo en el procesamiento automático de planes de vuelo desencadenó una crisis que llegó a afectar a más de 700.000 pasajeros, según estimaciones posteriores del propio regulador.
Aquella avería llevó a la CAA a realizar una revisión independiente de los protocolos de contingencia de NATS, mientras las aerolíneas calcularon posteriormente costes superiores a 100 millones de libras por asistencia, reembolsos y reorganización de pasajeros.
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