Durante años, el éxito de un destino turístico se ha medido principalmente por su capacidad para atraer visitantes, generar pernoctaciones e ingresos. Sin embargo, el crecimiento de la actividad también puede ejercer una presión creciente sobre los recursos naturales y sobre la propia población local, generando un efecto de masificación o turismofobia. (Tendencias: la geopolítica y la masificación condicionan al 70% de los viajeros)
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El indicador ECCT analiza la presión turística y variables ambientales para ayudar a los destinos a anticiparse a posibles situaciones de degradación.
Murmuration ha desarrollado el ECCT (Environmental Carrying Capacity for Tourism), un indicador diseñado para medir el margen de seguridad y masificación
En pocas palabras
- ECCT: Indicador desarrollado para medir el margen de seguridad ambiental de un territorio antes de un nivel crítico de degradación.
- Masificación turística: El éxito de un destino puede presionar recursos naturales y a la población local si no se gestiona adecuadamente.
- Herramienta de decisión: El ECCT ayuda a gestores turísticos a anticipar problemas y a tomar decisiones sobre dónde invertir o preservar.
Ante este escenario, la empresa francesa Murmuration ha desarrollado el ECCT (Environmental Carrying Capacity for Tourism), un indicador diseñado para medir el margen de seguridad ambiental de un territorio antes de que alcance un nivel crítico de degradación.
La herramienta, que ya utilizan una decena de clientes en Europa, centra ahora parte de su estrategia de expansión en Francia y España, dos mercados turísticos especialmente expuestos a la presión sobre los recursos y a los efectos del cambio climático.
Del éxito turístico al riesgo de saturación
El planteamiento parte de una cuestión cada vez más relevante para los gestores turísticos: ¿cuánto turismo puede soportar un territorio sin deteriorar aquello que precisamente lo hace atractivo?
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La masificación no solo puede afectar a ecosistemas como costas, espacios naturales o zonas de montaña. También puede generar problemas de convivencia con la población local, deteriorar la imagen del destino y obligar a introducir restricciones cuando el impacto ya se ha producido.
Murmuration pone como ejemplo Maya Bay, en Tailandia, que tuvo que cerrar temporalmente para permitir la recuperación de su biodiversidad después de la elevada presión turística.
El objetivo del ECCT es precisamente anticiparse a situaciones de este tipo y proporcionar a los responsables turísticos información que permita actuar antes de alcanzar un punto crítico.
Cinco variables para medir la capacidad ambiental
El indicador combina diferentes variables ambientales y turísticas. Su metodología se estructura en dos grandes ramas.
La primera analiza cuatro componentes relacionados con el estado ecológico del territorio:
- Calidad del aire
- Recursos hídricos
- Estado de la vegetación
- Biodiversidad
Cada uno de estos subindicadores cuenta con un umbral crítico y un coeficiente de agravamiento, teniendo además en cuenta las características de las diferentes unidades paisajísticas.
Este último aspecto permite adaptar el análisis a la realidad de cada territorio, ya que una costa, una zona de montaña, una reserva natural o un entorno urbano no soportan necesariamente las mismas presiones.
La segunda rama incorpora la presión turística, combinando la densidad de población residente con los datos relacionados con la actividad turística.
La intención es superar así el simple recuento de visitantes y obtener una visión más completa de la presión que soporta cada territorio.
Una herramienta para decidir dónde crecer
El ECCT está planteado como una herramienta de toma de decisiones, más que como un indicador destinado únicamente a comunicar políticas de sostenibilidad.
En función de la escala utilizada, puede ayudar a los gestores a determinar dónde invertir, qué zonas promocionar, qué espacios preservar o qué flujos turísticos vigilar.
También permite comparar diferentes áreas dentro de un mismo destino o poner en relación territorios distintos.
Esta posibilidad introduce un cambio en la manera de entender la gestión de la actividad turística: no se trata necesariamente de atraer más visitantes a todas las zonas, sino de distribuir y ajustar los flujos en función de la capacidad ambiental de cada territorio.
Entre sus posibles aplicaciones, Murmuration señala la priorización de inversiones entre municipios, la adaptación de las campañas de promoción, la gestión de flujos turísticos y las evaluaciones ambientales previas a operaciones de adquisición o financiación.
El indicador también puede utilizarse en determinados procesos vinculados a UNESCO, certificaciones ambientales y exigencias regulatorias, según la compañía.
España y Francia, mercados estratégicos
Murmuration está centrando actualmente su desarrollo en Francia y España, donde cuenta con una filial en Barcelona.
La elección responde, según la empresa, a la combinación de varios factores: el peso del turismo en ambas economías, la presión que soportan determinados territorios, la dependencia de algunas zonas respecto a la actividad turística y una exposición creciente a los efectos del cambio climático.
En este contexto, la cuestión para los destinos deja de ser únicamente cómo mantener su capacidad de atracción. El reto pasa a ser cómo seguir siendo atractivos sin deteriorar los recursos naturales y sociales que sustentan esa actividad turística.
Satélites e inteligencia artificial al servicio del turismo
La tecnología constituye uno de los elementos diferenciales de Murmuration. La empresa combina datos de observación de la Tierra, inteligencia artificial y diferentes fuentes de información ambiental para analizar la evolución de los territorios.
Entre los datos utilizados figuran imágenes satelitales, información óptica y climática, radares, datos de campo y sensores in situ.
La compañía también desarrolla otras soluciones relacionadas con la sostenibilidad turística, entre ellas una herramienta para simular la resiliencia de las actividades turísticas frente al cambio climático y analizar su posible impacto económico, además de diferentes observatorios climáticos y ambientales.
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