Las altas temperaturas han dejado de ser un elemento colateral del verano para convertirse en un factor condicionante de primera magnitud en el turismo nacional. Datos recogidos por Ávoris revelan que el 83,5% de los viajeros reconoce que el calor influye directamente en la planificación de sus vacaciones. (Los viajeros priorizan la tranquilidad frente a los precios este verano)
Refugio en el norte y cambio de fechas en verano: el calor condiciona a 8 de cada 10 viajeros
Más del 71% de los turistas españoles afirma descartar destinos calurosos de forma habitual, impulsando el crecimiento de los viajes en junio y septiembre.
Vacaciones en Europa: Madrid es uno de los grandes destinos de compras en España.
En pocas palabras
- Calor extremo: El 71% de los turistas descarta destinos por altas temperaturas.
- Cambio de planes: 55% de los viajeros adelanta o pospone sus vacaciones a junio o septiembre.
- Nuevas preferencias: Crece la demanda de destinos del norte, montaña y establecimientos climatizados.
Así, la subida de los termómetros está obligando a rediseñar tanto los mapas de preferencia geográfica como los calendarios de reserva.
Esta sensibilidad climática no se limita a un malestar pasajero; altera de forma directa la intención de compra. De hecho, un 71,3% de los encuestados asegura que descarta o descartaría un destino turístico debido a las elevadas temperaturas (un 17,2% lo hace siempre y un 54,1% a veces).
Estrategias del viajero frente a la subida del termómetro en verano
Para evitar el impacto del calor extremo sin renunciar al descanso estival, los usuarios aplican soluciones operativas que reconfiguran los flujos de demanda:
- Desplazamiento del calendario: la opción preferida por el 55,9% de los viajeros consiste en alterar las fechas del viaje, priorizando meses con temperaturas más suaves como junio o septiembre.
- Búsqueda de climas templados: un 42,8% elige de forma activa destinos del norte peninsular o zonas de montaña para escapar de las olas de calor.
- Exigencia en el alojamiento: el 24,8% otorga prioridad a establecimientos mejor equipados y climatizados que garanticen el confort térmico durante la estancia.
- Reorganización de rutinas: un 21,3% modifica los horarios de las excursiones para evitar las horas centrales del día, mientras que el 14,4% prioriza actividades acuáticas o de interior.
¿Desestacionalización del turismo español?
Este comportamiento del consumidor abre un escenario altamente ventajoso para la desestacionalización del sector.
La inclinación a viajar en los extremos de la temporada estival permite a la hotelería y la intermediación aplanar las curvas de ocupación, extendiendo la rentabilidad de las campañas más allá del núcleo duro de julio y agosto.
Puedes consultar el informe completo de Ávoris Travel Insights a continuación:
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