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Cambio climático

Cambio climático: una amenaza imparable para el turismo

Temperaturas extremas, sequías y políticas medioambientales vacías son solo algunos de los desafíos que el turismo debe abordar en 2024 para mitigar el impacto de la crisis climática.

Si hay un sector sensible a los cambios, incluido el cambio climático, ese es el turismo, que se ha visto afectado por estas olas de calor y de afectaciones climáticas. Pero ¿hasta qué punto ha influido en las políticas climáticas gubernamentales? ¿Y en los flujos turísticos nacionales e internacionales? ¿Está haciendo todo lo que puede el sector para revertir el calentamiento del planeta?

2023 fue, según la Agencia Española de Meteorología (Aemet), el año más caluroso en España desde que hay registros. Ciudades como Sevilla o Córdoba registraron temperaturas superiores a los 46°C el pasado verano, y la temporada de calor duró, de media, más de seis meses en los principales destinos nacionales.

Las respuestas varían en función de a quién se le pregunten. Hay destinos que aseguran que, aunque sus termómetros hayan marcado récords el pasado verano, los turistas no han dejado de llegar alentados por el turismo de sol y playa, la joya de la corona española. Otros, perciben cambios en la tendencia de reservas de hoteles: ganan peso los destinos del norte, con temperaturas más agradables, y que generalmente no contaban con mucha afluencia en los meses de verano, y pierden cuota de mercado los que descuidan la sostenibilidad.

Según Ginés Martínez, presidente de Green & Human (una de las asociaciones empresariales sobre sostenibilidad más importantes del mundo), no se puede relacionar todavía ese aumento de temperaturas con cambios en los flujos turísticos. Aunque sí afirma que el cambio climático está dejando importantes cambios turísticos en España.

“No tenemos datos macro que sustenten si hay o no cambios en los flujos turísticos, ya que necesitamos adentrarnos mucho en la información del pasajero. Pero es evidente que hay destinos que antes eran un refugio porque la climatología era más benévola, que ahora se han convertido en sitios con temperaturas casi insoportables. Lo mismo que estamos viendo en estaciones de esquí en las que no hay nieve. Algunas estaciones deberían estar en temporada alta y están en momentos complicados porque hay pocas pistas abiertas”, afirma.

Hay otra cuestión de la que se habla poco, según él, pero es importante destacar: destinos y mercados que tradicionalmente eran más fríos y que ahora, por el cambio climático, están teniendo veranos más cálidos: “Estos destinos se están convirtiendo en una alternativa. El clima es algo que forma parte de la toma de decisión del viaje. Y cuando realmente nos metamos en profundidad y veamos el impacto, será tarde para algunos destinos y para acometer medidas de corrección”.

Y entre esos destinos más frescos está Finlandia. David Campano, director de Ventas y Marketing en España e Italia de “Business Finland”, la oficina de promoción del país, confirma la tendencia: “Creemos que sí hay más turistas en nuestro país en verano y primavera que huyen del calor de destinos del sur de Europa; y a medida que la crisis climática se intensifique y la conciencia sobre la importancia de la sostenibilidad aumente, Finlandia y otros destinos que promueven prácticas sostenibles experimentarán paulatinamente un aumento en la afluencia de turistas”.

Eso sí, de momento no disponen de datos que confirmen de una tendencia ya implantada: “No disponemos de información específica sobre cambios significativos en el flujo turístico en Finlandia debido únicamente a la crisis climática. (…) No obstante, creemos que el flujo de llegadas a Finlandia en los próximos años aumentará progresivamente desde los países de origen en los cuales los veranos son muy calurosos, por lo cual los viajeros buscarán destinos como el nuestro donde la temperatura media es mucho más suave y permite realizar todo tipo de actividades al aire libre y en contacto con la naturaleza”.

A nivel nacional, otro destino que también está observando cómo cada vez más viajeros huyen del calor a destinos más frescos es Cantabria. Guillermina Fernández, consejera de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, asegura que la crisis climática y las altas temperaturas relacionadas con este fenómeno “están extendiendo la temporada de verano y aumentando el número de visitantes, lo que representa tanto oportunidades como desafíos, especialmente en términos de recursos como el agua”.

“Estamos desarrollando un estudio sobre la capacidad de carga turística de Cantabria para identificar zonas y tiempos de saturación. Además, estamos trabajando en la regulación de viviendas turísticas y autocaravanas para equilibrar la demanda turística con la sostenibilidad ambiental y social. Estas medidas son clave para gestionar el creciente turismo de manera sostenible en el contexto del cambio climático”, señala.

“Cantabria se está convirtiendo en un refugio climático durante el verano. Las olas de calor en otras partes de España, donde las temperaturas superan frecuentemente los 35°C, están empujando a los turistas hacia nuestro clima más suave”, añade la máxima responsable de turismo de la región.

Sin embargo, pocos se atreven a confirmar que esto sea una tendencia ya establecida. De hecho, Miguel Sánz, director de Turespaña, subraya que es “muy pronto para asegurar si hay una tendencia o no sobre cambios en los flujos turísticos derivados del cambio climático”.

“No hay nadie que pueda definir con datos fiables si hay una nueva tendencia. Es muy pronto. Pero la crisis climática es un riesgo no solo para el turismo, sino para la existencia de la humanidad y el planeta. Nos debe preocupar a todos los sectores. Y el turismo se está implicando, haciendo un esfuerzo intenso para ir hacia lo medioambiental, reduciendo las emisiones de carbono lo más rápido posible. Y lo que tenemos que hacer es poner todos nuestros esfuerzos en que el cambio climático se mitigue”, añade el responsable de promoción turística nacional en el exterior.

“Desde el punto de vista de los flujos turísticos, hay países que soportan temperaturas muchísimo más altas que España y que están haciendo inversiones turísticas millonarias, porque creen que hay posibilidad de desarrollar sus industrias turísticas. Con lo cual, creo que los flujos turísticos tienen en cuenta muchas motivaciones, por eso nos seguiremos asegurando de que la percepción del turista extranjero es de que la marca España está vinculada a la sostenibilidad”, aclara Sanz.

Una opinión que comparten desde la Mesa del Turismo Juan Molas, presidente, y Carlos Abella, secretario general: “No hay traspaso de clientela del sur al norte, porque la demanda que ha habido en las zonas de sol y playa convencionales ha sido la misma o incluso mayor en 2023”.

“No creo que tenga tanta incidencia el cambio climático, como que se ha descubierto una nueva forma de hacer turismo, con destinos gastronómicos y de naturaleza. Por eso hay un aumento de demanda en los destinos del norte. No vamos a negar el cambio climático, porque es evidente, pero en Sevilla siempre ha hecho calor y ha aumentado en los últimos meses el número de turistas que visitan la ciudad”, explican.

Además, ponen encima de la mesa el papel que juegan muchos medios de comunicación a la hora de difundir los problemas del cambio climático: “Si en los medios se repite que hace mucho calor, pues habrá más quejas. Pero hay que tener en cuenta que una de las ventajas turísticas de nuestro país es que hace calor, y por eso nos visitan 82 millones de turistas que buscan ese clima”.

Eso sí, hay temas como el de la sequía que “preocupan mucho” a la Mesa del Turismo: “La sequía es un problema gravísimo. Vemos cómo además se criminaliza a muchos hoteles con campos de golf, pero estos complejos son los que están mejor preparados y más cuidan los recursos hídricos. (…) Desde luego que la sequía es uno de los puntos que más nos preocupa, pero no que haya temperaturas cálidas. Porque esas temperaturas son las que hacen que los nórdicos visiten Canarias”, señalan desde la Mesa, al tiempo que pronostican que no creen que el calor afecte al turismo español en los próximos años.

Algo parecido opinan desde Castellón, ciudad costera que, a pesar de estar en la zona cálida de la península, no nota cambios en los flujos turísticos: “El Ayuntamiento trabaja para lograr avances en todas las áreas de desarrollo de la ciudad, siempre con la intención de que el progreso de Castellón se realice en el ámbito de la sostenibilidad”, señala la alcaldesa Amparo Marco.

“Todas las iniciativas impulsadas desde el gobierno municipal están orientadas a favorecer el crecimiento económico y social de Castellón, pero teniendo en cuenta que el progreso y el crecimiento se han de conseguir desde el máximo respeto al entorno y la cohesión social”, añade.

De hecho, la alcaldesa de la ciudad explica que han aumentado los flujos turísticos en la ciudad a pesar del calor del pasado verano de 2023: “El turismo ha aumentado notablemente en la capital de la plana, Castellón ve incrementado ese flujo de visitantes por tener 360 días de sol al año y un clima excepcional. La mayor parte de nuestros viajeros apuestan por Castellón por no estar masificado y tener una temperatura agradable todo el año”.

¿Cómo atajar el cambio climático desde el turismo?

Visiones distintas de un mismo problema, en el que todos los agentes consultados insisten que están “profundamente preocupados”. Sin embargo, Ginés Martínez apela a la actuación inmediata y coordinada para poner freno a la crisis climática.

“En esto del cambio climático vamos tarde. Es tan ingente el trabajo que hay que hacer que, si no nos lo tomamos como una prioridad, como una emergencia global, no va a funcionar ni se va a solucionar”, explica.

Para él, los Gobiernos “no están a la altura de las necesidades”, porque las medidas que se tienen que tomar o son muy costosas o tienen un impacto en la popularidad: “Falta especialización y conocimiento. Y eso hace que las medidas sean tibias. Lo hemos visto en la última COP, que para llegar a un consenso se han tenido que retrasar otra vez las decisiones”.

Martínez pone como ejemplo que todo el mundo habla actualmente de los coches eléctricos, pero mientras que no haya infraestructuras disponibles (como estaciones de carga repartidas por todo el país), es inviable su aplicación práctica en las empresas turísticas: “Se contrapone por un lado la normativa estatal sin poner recursos necesarios, y por otro que por mucha vocación empresarial no les resulta viable la electrificación porque el servicio será mucho más costoso y tendrá una merma en el servicio al cliente”.

Los transportes, uno de los ejes vitales del turismo, son precisamente el blanco de todas las críticas en los últimos años, sobre todo la aviación. Pero Martínez se pregunta por qué si las autoridades están tan concientizadas con la sostenibilidad no se apuesta con contundencia por el SAF, el combustible sostenible de aviación.

El SAF proporciona una notable reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el combustible convencional, ya que se produce a partir de fuentes sostenibles como biomasa, residuos y energía eólica. Además, puede contribuir a la reducción de la huella de carbono de la aviación, lo que es fundamental para el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad del sector marcados por Naciones Unidas.

Este combustible no es más caro que el queroseno habitual si se produce en masa, permite combinar su uso con el del combustible tradicional y, a mayores, permite usar los mismos sistemas de bombeo y suministro en aeropuertos que los de los combustibles fósiles. Pero, si es tan bueno, ¿por qué no se empieza a producir en España? Ginés Martínez lo tiene claro: “Porque falta inversión política y voluntad. Con este combustible se bajarían las emisiones, pero no hay coordinación”.

Sin embargo, no todo es negativo: el turismo en España entiende el desafío que hay encima de la mesa con la crisis climática y está poniendo tierra de por medio: “Yo creo que tenemos la fortuna de tener un sector empresarial en el turismo muy involucrado en la sostenibilidad. El turismo es de los que más arraigada tiene la sostenibilidad”.

“Hay un 90% de las empresas del sector que son pequeñas empresas, y esas son más complicadas que apliquen la sostenibilidad, aunque ya hacen muchísima operación sostenible en la parte medioambiental y social, ya que las empresas familiares son las que más cuidan a sus empleados. Pero no invierten en investigación sostenible, por ejemplo”, explica Martínez.

Eso sí, la Agenda 2030 (los objetivos de desarrollo establecidos por Naciones Unidas) no se va a cumplir, según el director de Green & Human: “Por mucho que el turismo se implique en la sostenibilidad, con las aerolíneas o cualquier actividad turística haciéndolo muy bien, si no implica a otras industrias que son muy contaminantes, incluidos países muy contaminantes, pues el pacto se diluye”.

De hecho, pone como ejemplo la crisis sanitaria del coronavirus: “Es igual que cuando la OMS decía que si solo poníamos vacunas a los países desarrollados, la pandemia no se frenaría. Pues esto es lo mismo. No se está mandando “vacunas” a todos los países. Se está dejando el problema de la crisis climática debajo de la alfombra. Y los que tienen recursos no están ayudando a los que no tienen capacidad de acción. Y eso se suma que no hay una estrategia sostenible global y coherente”.

Un problema que se suma a que el Ejecutivo, aunque dice estar volcado a la crisis climática, no está gestionando bien las ayudas europeas para modernizar el tejido empresarial para, a su vez, mejorar en el apartado de la sostenibilidad: "El Gobierno debería tener un coordinador con las comunidades autónomas para gestionar los fondos europeos. Porque no tenerlo genera que cada autonomía haya utilizado los fondos según sus criterios, bajo el conocimiento de los políticos y de sus ideologías”.

Martínez va incluso más allá, y dice que los fondos Next Generation son “una de las grandes oportunidades perdidas para España”: “No se tuvo en cuenta el sector privado para la toma de decisiones, al turismo no se le aportó un Perte, no se han buscado soluciones sostenibles viables, no ha habido un plan coordinado, etc. Y los países que han utilizado bien los fondos europeos ahora nos sacan ventaja”.

El “greenwashing”, otra piedra en el camino de la sostenibilidad

A todas estas cuestiones relacionadas con la crisis climática y sus repercusiones institucionales, se suma otro problema: el “greenwashing”, o lo que es lo mismo, una práctica de marketing cada vez más empleada en la que las empresas utilizan afirmaciones engañosas o exageradas sobre la sostenibilidad de sus productos o prácticas comerciales con el fin de mejorar su imagen y atraer a los consumidores preocupados por el medio ambiente.

Esta estrategia puede incluir el uso de etiquetas, afirmaciones o imágenes que sugieren un compromiso con el medio ambiente, sin que exista un respaldo en las prácticas reales de la empresa. Y ya no es solo que con esta práctica se pretenda engañar a los consumidores y desviar la atención de las prácticas comerciales reales de la empresa, sino que es contraproducente para los esfuerzos de sostenibilidad de las empresas que sí están verdaderamente preocupadas e implicadas en la lucha contra la crisis climática.

Para Martínez esta práctica solo se puede combatir con información y objetividad: “Desde Green & Human intentamos aglutinar el conocimiento sobre la actividad real y tangible que hacen nuestros miembros en materia de sostenibilidad, buscando métricas para saber cómo se está actuando. Porque no puede ser que España no tenga métricas de cómo está su tejido empresarial en materia de sostenibilidad, en materia de cumplimiento de normativa, etc.”.

Y ello lo hacen “con objetividad”, dice el máximo responsable de Green & Human, que no se corta al explicar que una empresa para autodenominarse sostenible debe demostrarlo: “Cuando aparecen empresas que se llenan la boca con el término sostenible. Si no hay hechos, no pueden incorporarse a Green & Human. Hay que demostrar estrategias sostenibles para estar dentro”.

Con todo ello, se pueden mitigar los efectos del cambio climático sin pasar por medidas poco efectivas o cayendo únicamente en la victimización del turismo. Y en este último punto quiso hacer hincapié el responsable de Green & Human con una reflexión: “Toda actividad tiene un impacto: construir casas o hacer el pan tiene impacto medioambiental. Pero el mundo no se puede parar. No hay que limitarse a decir “los vuelos contaminan, así que paremos de volar”. El turismo es la principal actividad económica en nuestro país. Y generas una deficiencia enorme si acabas con el turismo. Y no vale lo de poner medidas que realmente suenan bien pero que no tienen impacto, como la prohibición de vuelos cortos que quiere implementar el Gobierno”.

El Gobierno aprueba la modificación y prórroga de 13 convenios para potenciar el turismo sostenible

En el marco de la política de sostenibildad del Gobierno, el Consejo de Ministros autorizó en las últimas semanas la prórroga y modificación de 13 convenios suscritos entre la Secretaría de Estado de Turismo (Setur), 13 entidades locales y las comunidades autónomas a las que pertenecen para potenciar el turismo sostenible de los destinos españoles.

Unos voncenios cofinanciados por las tres administraciones públicas que los suscriben y que corresponden a las actuaciones en la Reserva de la Biosfera la Siberia, en el Valle de Ambroz-Cáparra, en la Ribera Sacra, en la comarca de Bajo Cinca, en la comarca del Aranda, en el Valle de Arán, en las ciudades de Santiago de Compostela, Alcalá de Henares, Benidorm, Gandía, Ezcaray, Torroella de Montgrí i L’Estartit, y en la isla de Menorca. Según el Ejecutivo destaca además que las adendas no generan nuevas obligaciones económicas ni para el Estado ni para ninguna de las partes implicadas, ya que “no suponen una nueva aportación económica a estos destinos”.

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