La aerolínea LEVEL (parte de IAG) ha decidido retirar de su programación los vuelos directos entre Barcelona y San Francisco a partir de finales de abril.
LEVEL suspende su vuelo Barcelona-San Francisco por falta de motores
La aerolínea del grupo IAG cancelará sus vuelos a este destino a partir del 30 de abril; los pasajeros afecatdos a partir de esa fecha “serán recompensados”.
Uno de los aviones que componen la flota de LEVEL (IAG).
La conexión, de carácter estacional y prevista para operar durante la temporada de verano, quedará limitada en 2026 al mes de abril, tras lo cual dejará de estar disponible en el sistema de reservas.
La compañía ha atribuido esta decisión a la escasez de motores y a las dificultades en la cadena de suministro, factores que están afectando a múltiples aerolíneas a nivel internacional.
LEVEL quiere garantizar el resto de la temporada de verano
Fuentes de la aerolínea enmarcan este ajuste dentro de una estrategia de priorización de rutas, con el objetivo de "asegurar la fiabilidad operativa durante la campaña de verano", un periodo crítico para los ingresos del largo radio. En este sentido, la compañía ha optado por concentrar recursos en destinos más consolidados dentro de su red intercontinental.
La cancelación se produce en un contexto en el que la compañía mantiene una operativa desde el aeropuerto de Barcelona-El Prat centrada en rutas hacia Norteamérica y Sudamérica, incluyendo destinos como Nueva York, Miami, Los Ángeles, Boston, Buenos Aires o Santiago de Chile, a los que se sumará Lima a partir del mes de junio, reforzando su posicionamiento en el largo radio desde la capital catalana. (Level anuncia vuelos directos Barcelona-Lima en 2026)
Los pasajeros afectados serán reubicados o compensados, según LEVEL
Desde el punto de vista del cliente, la aerolínea ya ha iniciado el proceso de comunicación a los pasajeros afectados por la supresión de la ruta, ofreciendo alternativas que pasan por el reembolso o la reubicación en otros vuelos de su red, en línea con los procedimientos habituales en este tipo de incidencias operativas.
Este ajuste también pone de relieve las limitaciones estructurales de la flota de la compañía, compuesta por aeronaves Airbus A330-200, y la dependencia de la llegada de nuevas unidades para sostener su crecimiento. La incorporación de un octavo avión prevista para 2026 aún no se ha materializado, lo que ha condicionado la planificación de la temporada.
Asimismo, la aerolínea ha desvinculado esta decisión de factores coyunturales como el conflicto en Oriente Medio, apuntando en cambio a un problema de carácter estructural en la industria aeronáutica, donde persisten cuellos de botella en el suministro de componentes clave.
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