La subida de precios está comenzando a transformar el turismo de lujo en España, con un escenario cada vez más polarizado entre el cliente de alto poder adquisitivo y un segmento aspiracional que pierde peso. Así lo refleja el Barómetro Luxury elaborado por Andersen Consulting, Dynata y LLYC, con la colaboración de Luxury Spain.
El turismo de lujo se apoya en los jóvenes y el cliente VIP mientras el segmento aspiracional se retrae
El gasto joven impulsa el crecimiento del lujo en España con una subida del 14%, pero el auge de precios frena al consumidor medio y tensiona el sector.
La subida de precios está comenzando a transformar los viajes de lujo en España
El informe apunta a que, aunque el lujo mantiene expectativas positivas a corto plazo, se está produciendo una “desconexión” del consumidor aspiracional, que reduce su gasto al percibir que el precio ha superado el valor emocional del producto. Este perfil está desviando su consumo hacia alternativas como el mercado de segunda mano, el bienestar o el ahorro.
El turismo internacional sostiene la rentabilidad
En este contexto, el turismo de alto nivel se consolida como un pilar clave para el sector. El informe destaca que el viajero internacional de lujo, aunque representa solo el 0,2% del total de visitantes, alcanza un gasto medio de más de 6.000 euros por estancia, multiplicando por más de cuatro el del turista medio.
Este perfil, además, presenta dinámicas diferenciadas por mercados. Estados Unidos y Latinoamérica lideran la conversación digital sobre el lujo en España, mientras que Oriente Medio destaca por su potencial de gasto en compras y estilo de vida. (El nuevo lujo: sostenibilidad, bienestar y autenticidad)
Por su parte, Asia muestra un interés creciente, especialmente en experiencias gastronómicas exclusivas, aunque sigue existiendo una brecha informativa.
Brecha generacional en el consumo
El estudio también identifica una clara diferencia por edad. Los menores de 40 años lideran las previsiones de crecimiento del gasto, con un aumento estimado del 14%, frente a la evolución más moderada de los mayores de 55 años, cuyo crecimiento apenas alcanza el 2,6%.
Esta divergencia responde a una diferencia de valores: mientras los consumidores más jóvenes priorizan la sostenibilidad y la innovación tecnológica, los perfiles sénior mantienen su preferencia por la artesanía, la exclusividad tangible y el diseño tradicional.
Andrea Colombo, vicepresidente para Europa del Sur y América Latina en Dynata, señala que el sector ha dejado atrás la fase de crecimiento inercial para entrar en un entorno de “polarización y estabilización”, donde el análisis de datos se vuelve clave para entender la evolución del mercado.
Madrid y Barcelona, polos del lujo
Desde el punto de vista geográfico, el lujo en España se concentra principalmente en Madrid, asociada por el 90,5% de los consumidores, y Barcelona, con un 61,1%. A estas ciudades se suman destinos como Marbella o San Sebastián en un segundo nivel de atracción.
Por segmentos, la relojería y joyería encabezan la percepción del lujo, seguidas de la moda y los alojamientos, lo que refuerza el peso del componente experiencial en el sector turístico.
Un problema de relato para las marcas españolas
A pesar de que el 80% de los consumidores nacionales se muestra satisfecho con la oferta local, el informe detecta un déficit de posicionamiento de las marcas españolas frente a las internacionales, especialmente en términos de deseo y reconocimiento.
“En España tenemos muy arraigada la costumbre de infravalorar lo nuestro, y el sector del lujo no es una excepción”, explica Fabián González, director del área de Lujo en Andersen Consulting.
En este sentido, subraya que los datos reflejan una paradoja clara: “los consumidores reconocen la calidad de las marcas nacionales, pero el deseo se sigue inclinando hacia lo internacional”.
Para el experto, el reto no está en el producto, sino en su proyección: “No es un problema de calidad, sino de reconocimiento, posicionamiento y comunicación; y en el lujo, el relato, la historia detrás del producto, es tan importante como el propio producto”. Una situación que evidencia la necesidad de reforzar la narrativa de marca para competir en un entorno global.
Desafíos: precios, reputación y experiencia
Entre las principales amenazas que afronta el sector, los consumidores señalan la subida de precios sin una mejora proporcional en la calidad, la proliferación de falsificaciones y la banalización del lujo por exceso de ostentación. (Experiencias de Alta Gama que redefinen la excentricidad)
Para hacer frente a este escenario, el informe propone una hoja de ruta basada en tres ejes: mejorar la excelencia operativa, impulsar la personalización a través de la tecnología y reforzar la accesibilidad de la información en los mercados internacionales.
En este contexto, Barbara Guillén, directora de estrategia de negocio de LLYC Europa, advierte del riesgo de pérdida de relevancia si no se corrige la desconexión con el consumidor.
“El cliente aspiracional desconecta cuando percibe que el precio sube más rápido que la emoción, cuando siente que está pagando por un estatus que ya no le ofrece una experiencia diferencial”, señala.
Guillén insiste en que el sector debe encontrar el equilibrio entre eficiencia y valor emocional: “es necesario reforzar las narrativas y no descuidar el componente experiencial, porque en el lujo la percepción es tan determinante como el producto en sí”. Un reto que, según el informe, marcará la evolución del mercado en los próximos años.
Temas relacionados

