Las creaciones de esta firma hoy lucen en el Museo de Arte Decorativo, en las escenografías de Alberto Negrín, los teatros Colón, Broadway y Lola Membrives. Se trata de una firma familiar que supo cosechar con los años un gran reconocimiento en el mercado local.
Casa Schiavone: detalles de diseño que resisten el paso del tiempo
Desde hace más de 70 años la firma está abocada a la elaboración de un clásico detalle decorativo: la pasamanería. Un arte que incluye agarraderas, galones y cordones muy requeridos actualmente en hoteles, bingos y casinos, y que puede adaptarse a distintos estilos en decoración.
A LO LARGO DE DECADAS.
"Mi papá comenzó con este proyecto en 1936. Abrió su taller en Villa Urquiza y trabajaba puntualmente para arquitectos y casa de decoraciones de alto nivel. Mientras que el cliente final eran casas particulares, embajadas, casas de gobierno y teatros. Nuestro producto estaba avalado por la moda, en esos años la pasamanería era furor. No se concebía una casa, medianamente decorada, sin estos elementos", relató Diana Schiavone, titular de Casa Schiavone.
A partir de la década de los `90 surgió un estilo de diseño más minimalista. "Así perdimos parte del público masivo. Sin embargo, nos fuimos afianzando en otros segmentos, como escenografías, teatros, hoteles, bingos y casinos. Tenemos un buen servicio, tanto en entrega como en calidad, y un precio competitivo. En cuanto a la producción, encontramos un equilibrio entre lo mecánico y lo manual", expresó Schiavone.
UN ESTILO, UNA PROPUESTA.
Esta firma cuenta con una gama de materiales con los que diseña sus creaciones, que van desde algodón, rayón, hilos para bordar, acrílicos que tienen textura de algodón y seda natural artesanal. Mientras que en complementos aplica semillas, cristales y alpaca. El diseño, la textura, el estilo y los colores son variables y los define cada cliente. "Estamos capacitados para adaptarnos. Por ejemplo a un hotel con estilo marroquí podemos ofrecerle una pasamanería acorde", resumió Schiavone.
Su trabajo comienza en la última etapa de decoración de un ambiente, cuando ya están elegidos las telas, las cortinas y los almohadones. "Generalmente, el hotelero trae una idea y un costo preestablecido y, en base a eso, lo asesoramos", concluyó la titular.
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