La asunción de Mauricio Macri como presidente de Argentina trajo aparejada una serie de cambios en la política económica del país, sustancialmente distinto al que implementó el gobierno de Cristina Fernández. Y las sonrisas en los rostros de los empresarios del sector comenzaron a dibujarse una vez que el Presidente y su equipo económico liberaron el dólar y plantearon la posibilidad de hacer lo propio con las importaciones, entre otras medidas que atañen directamente al sector hotelero-gastronómico. Por ende, se plantea un nuevo escenario económico para los empresarios, quienes –en general– expresan optimismo ante la posibilidad de una mejora en la competitividad y la rentabilidad de sus negocios.
Recalculando el negocio
El sector hotelero-gastronómico se encuentra frente a un nuevo escenario político y económico. La liberación del dólar, los altos índices de inflación, la apertura de las importaciones y las designaciones en los cargos públicos cambiaron las reglas del juego, generan nuevos desafíos y un panorama que, de acuerdo a los empresarios del rubro, se presenta como optimista.
Sin embargo, aún sigue latente uno de los mayores problemas que afrontan los establecimientos: los incrementos constantes de los costos. A lo que se sumará, a partir de las próximas paritarias, un aumento de los salarios que podría poner en riesgo la ecuación interna de los negocios.
Sobre el nuevo escenario que plantea el cambio de gestión, Roberto Brunello, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), expresó: “A nivel macroeconómico los desafíos son muchos: reducir la inflación, normalizar el mercado de cambio, retornar al equilibrio fiscal, acceder al financiamiento externo e incrementar la productividad. Nuestra actividad puede ser trascendental, como ya lo han dicho algunos líderes de opinión que, en estos días, se refirieron a los sectores estratégicos en 2016: energías renovables, agroindustria, ganadería, instrumentos financieros y turismo. Comenzamos una época de cambios. No tenemos miedo; somos emprendedores, sabemos asumir riesgos y reacomodar nuestras estrategias. Pero no queremos incertidumbre. Si hay incertidumbre, el individuo actúa a ciegas y a corto plazo”.
A lo que Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc), agregó: “El cambio de gestión trajo un nuevo escenario para los negocios. Tenemos expectativas en que este clima optimista se traduzca en mayor trabajo y, consecuentemente, en una mayor demanda de servicios de hotelería y gastronomía. A dos meses de gobierno, hablar sobre el impacto de las nuevas medidas sería apresurado. Pero entendiendo que hay un ámbito más favorable para hacer negocios. Esto incluye la posibilidad de que se realicen inversiones, tanto de capitales internos como externos”.
DEVALUACIÓN, EL DÍA DESPUÉS.
A mediados de diciembre, una de las primeras medidas que anunció el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay, fue el fin del “cepo cambiario”; reestableciendo las normas que estaban vigentes para la compra y venta de divisa extranjera antes de octubre de 2011. De este modo, puso fin a más de cuatro años de restricciones.
Además, esta medida estableció un tipo de cambio único y habilitó el giro de divisas al exterior por hasta U$S 300 mil diarios sin intervención del Banco Central de la República Argentina.
Sin embargo, esta medida tuvo como correlato la devaluación del tipo de cambio oficial en un 40%.
Así surgió un nuevo panorama que impacta directamente en el sector hotelero. En primer término, porque las tarifas cotizadas en dólares comenzaron a generar mayores ingresos. Además, surgió la posibilidad de cotizar las noches a un precio más competitivo a nivel internacional, como ocurrió en otros países de la región (Brasil y Chile), donde la devaluación se tradujo en un leve abaratamiento de los precios para el turismo receptivo.
Sobre la nueva medida que implementó el gobierno, Brunello comentó: “El dólar que teníamos no era real; necesitaba un ajuste, y el impacto que tuvo sobre la actividad hotelera fue bueno. Como institución no nos gusta emitir comentarios sobre las tarifas porque cada empresario es autónomo en el manejo de su negocio. Pero hay que entender que los precios no se ajustan de un día para otro”.
Mientras que Aldo Elías, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT), manifestó: “La liberación del dólar trajo un poco de justicia a la ecuación que se maneja en la hotelería. Durante la gestión anterior, los costos tenían como referencia al dólar blue, y los ingresos, el oficial. Esto generaba una distorsión y una grieta enorme que hacía que la actividad fuera perdiendo rentabilidad”.
Consultado por la posibilidad de ajustar las tarifas fijadas en dólares, Elías indicó: “Los precios en dólares para el turista del exterior no sufrieron cambios. Y para el visitante extranjero, que paga en dólares, la ecuación no cambia. La devaluación es un tema que afecta internamente, pero no a ellos. No obstante, en la medida de que sea necesario se puede pensar en la posibilidad de un ajuste. La devaluación es muy reciente; hay que esperar unos meses para evaluar cómo impacta en el negocio hotelero”.
Por su parte, Suárez aclaró que “la nueva situación cambiaria hace a una mejora en la competitividad del sector y puede repercutir favorablemente. Pero en materia turística hay que entender que los resultados no son inmediatos; se deben evaluar de acá a un tiempo. Como presidente de la Ahrcc tengo conocimiento de que los operadores de servicios hoteleros y gastronómicos están tomando la nueva situación con mucha cautela, sobre todo en la fijación de tarifas. Sería apresurado pensar que los precios se pueden modificar abruptamente”.
Sumando un análisis a mediano y largo plazo, Suárez añadió: “El gran desafío que tenemos es recuperar mercado. Por situaciones ajenas a Argentina, como la crisis brasileña o la europea, hubo una retracción en la emisión de turistas hacia nuestro país. Por eso la idea es, a partir de la nueva política cambiaria, salir a recuperarlos. Y este reto tiene que ir acompañado de innovación en materia turística. Lo que implica renovar la forma de promocionarnos y generar nuevos productos turísticos”.
TENSIÓN CON LOS OPERADORES.
La devaluación que no tuvo su correlato en un ajuste de las tarifas en dólares generó tensión con los operadores que trabajan en turismo receptivo. Los intermediarios acusan a los hoteleros de quedarse con el beneficio competitivo que podría haber implicado la medida, y sostienen que está en juego el futuro de un producto que se ha vuelto caro en términos internacionales.
Así lo manifestaron en la nota titulada "Devaluación en el reino del revés", publicada en la edición del 28 de diciembre de 2015 (Nº 1391) de La Agencia de Viajes Argentina. A lo cual Marcelo Giovannoni y Gabriela Akrabian, presidente y secretaria de la Cámara de Hoteles de la Ahrcc, respondieron con una carta dirigida a Ladevi Ediciones: “Consideramos que corresponde expresar nuestro desacuerdo con varios de los conceptos allí registrados, fundamentalmente las críticas formuladas a ‘buena parte de la hotelería que a pesar de la devaluación mantuvo sin cambios sus tarifas en dólares’. Igualmente incorrectas resultan las apreciaciones de operadores señalando que corresponde a la hotelería modificar sus tarifas en dólares para viajeros provenientes del exterior.
Entendemos que se trata de una visión sesgada de la situación al no considerar que las tarifas mencionadas, al mantener su mismo valor en la moneda estadounidense, no alteran las expectativas de los turistas extranjeros, lo cual parece no ser tenido en cuenta. Claro que más allá de la situación particular de cada establecimiento, opiniones que quizás solo observen la superficie de la cuestión, parecen no detenerse en que la hotelería de la Ciudad de Buenos Aires trabaja especialmente con turistas del país, con un gran componente corporativo, manejándose con tarifas naturalmente en pesos que no han sufrido variación alguna con esta nueva realidad, y que el caso de los huéspedes extranjeros que se alojan con las tarifas cuestionadas constituye una proporción que hoy día es de escasa significación”. Y añadieron: “La caída de la rentabilidad y la baja ocupación han caracterizado nuestro giro comercial en los últimos tiempos. Es de esperar que las nuevas medidas económicas, que por el momento parecen otorgar una pequeña esperanza, abran las puertas para la vuelta de un mercado demandante, firme y sostenido. Mientras tanto la prudencia y la moderación serían lo más aconsejable a la hora de opinar y formular apreciaciones”.
En la misma línea, Elías remarcó: “Por lo general, los operadores siempre apuntan para abajo. Desde que yo estoy en hotelería nunca vino un agente de viajes a decirme ‘por qué no subimos las tarifas y vendemos las noches más caras’. Y el escenario actual no difiere de eso. Además, existe un tema que no es menor, y tiene que ver con el manejo de la ansiedad. Venimos de 12 años de un gobierno que caminó en una determinada línea, y que generó un escenario económico sobre el que no voy a hacer un juicio de valor porque no hace falta. Hoy cambiaron las reglas del juego y hay quien ya está levantando la voz pidiendo que todo se acomode. Lamentablemente las cosas no son así. El negocio se va a acomodar con el tiempo”.
Sin embargo, en la edición anterior de Hospitalidad & Negocios (Enero, Nº110), Brunello había expresado: “Las nuevas medidas son para celebrar porque nos acercan con el mundo y nos ponen en la vidriera turística nuevamente. Que se haya sincerado la economía y tengamos un solo tipo de cambio es una gran noticia, y nos encuentra expectantes ante una mejora de los márgenes de rentabilidad. Si el empresario que nos facilita los insumos nacionales no nos aumenta los costos, las tarifas bajarán automáticamente, y aun así nuestra rentabilidad subirá de todas formas”.
EL FLAGELO.
Tal como lo mencionó Brunello, la inflación es uno de los temas que desvela a los empresarios nacionales y al nuevo Gobierno. Dada la ausencia de datos oficiales por parte del Indec, en diciembre se tomaron como referencia los datos que brindaron las consultoras privadas, que indican que la inflación de ese mes rondó del 2,5% al 4%. Mientras que Prat Gay estimó, en base a las mediciones de las provincias y empresas privadas, que 2015 cerró con una inflación del 30%.
En tal sentido, el aumento abrupto de los costos en los últimos meses tuvo su impacto negativo en el sector hotelero-gastronómico. “La devaluación se trasladó a los precios de los insumos. Los costos se elevaron y lamentablemente, no hay magia”, relató Elías.
A lo que Brunello añadió: “Hay que esperar que transcurran los meses y ver cómo se desenvuelve el mercado interno, porque trabajar con altos niveles de inflación se hace muy difícil, sobre todo en gastronomía”.
De cara al futuro, a mediados de enero el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas presentó un programa de metas fiscales e inflacionarias para 2016, que contempla del 20 al 25% de inflación. “No se trata de una meta optimista, sino realista, en función del programa económico”, remarcó en conferencia de prensa.
Consultados por los incrementos de los insumos y servicios específicos para el sector, Elías señaló: “Toda devaluación puede traer una acomodación de precios. Si algunos proveedores los subieron más allá del porcentaje en que se incrementó el dólar, deberán reacomodarlos. Por eso entiendo que, si no se controlan los abusos, la devaluación no habrá servido para mejorar la rentabilidad de los establecimientos”.
“Las políticas de fijación de precios de los proveedores es muy variada. Algunos se aprovecharon de la situación y generaron aumentos que en hotelería y gastronomía no se pueden trasladar. En el día a día, pagando al pie de la caja, te das cuenta de que algunos productos tuvieron un incremento significativo; mientras que otros se mantuvieron”, adicionó Suárez.
Por otra parte, Brunello aclaró que “en época estival muchos insumos de gastronomía no se consiguen y, por lo tanto, se encarecen”.
APERTURA DE MERCADOS.
Las restricciones para importar mercaderías fue otro de los caballitos de batalla del gobierno kirchnerista. El exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, implementó en 2012 las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI) como requisito para poder ingresar mercancías desde el exterior, ya fueran bienes terminados para consumo o insumos.
Este escenario planteó dificultades al sector hotelero y gastronómico (sobre todo al segmento de alta gama) para adquirir productos de calidad, principalmente en los rubros de cristalería y porcelana.
Como contrapartida, el actual Presidente anticipó la posibilidad de abrir las importaciones. En primer término, como medida para equilibrar los precios internos. Antes de las Fiestas, en conferencia de prensa, anunció: "Nuestro gran problema es abocarnos a bajar la inflación. Estamos conversando; hay un buen espacio de trabajo y soy optimista. Pero, en caso de que no veamos un acompañamiento para recorrer esta transición, recurriremos a abrir la importación y traer una oferta adicional que corrija el problema de los precios".
Paso siguiente, el nuevo titular de la AFIP, Alberto Abad, presentó el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), que viene a reemplazar a las anteriores DJAI. El mecanismo tiene como principal objetivo alentar "la competitividad y la facilitación del comercio exterior, sin perder de vista los controles y la gestión de riesgo sobre las mercaderías".
Sobre la posible apertura de las importaciones, el presidente de la AHT comentó: “Los extremos son siempre malos. El cierre a las importaciones implicó encerrar al país, y la consecuencia fue la pérdida de la competitividad. Por otra parte, si se abren completamente, se desprotege a la industria nacional. Debería evaluarse cuáles son los rubros en los que no hay producción nacional y permitirles el ingreso”.
En tanto, Brunello adhirió a este concepto y comentó: “Lo más criterioso es seguir impulsando la producción nacional, pero en algunos rubros los productos importados son necesarios”.
En cuanto al impacto de esta nueva política en el sector, Suárez declaró: “La apertura de importaciones implicaría para la gastronomía poder ofrecer un producto distinto; estamos hablando de alguna bebida o un salmonado chileno, por ejemplo. Pero hay que tener en claro que los restaurantes, en líneas generales, dependen muy poco de los productos importados. Quizás pueda ser positivo el ingreso de insumos de cristalería o del rubro textil. Esto podría generar una baja de los costos, pero tampoco estamos hablando de variables tan decisivas para la gestión de los establecimientos”.
Por el lado de los proveedores, Jorge Kracoff, gerente comercial de Full Assistance, declaró: “El levantamiento del cepo al dólar y la desaparición de las restricciones que existían sobre las importaciones tienen un impacto muy favorable en nuestra actividad, sobre todo porque son medidas que generan confianza interna y externa. En la administración anterior nos vimos muy afectados y fuimos una de las primeras empresas que debió recurrir a la vía judicial para poder sobrellevar la actividad y cumplir con los contratos y obligaciones asumidas”. Y agregó: “Un alto componente de nuestro portfolio de productos e insumos son importados. De modo que somos muy optimistas frente al nuevo escenario porque nos abre la posibilidad de crecimiento y de nuevos trabajos. No obstante, creemos que el mercado y la economía demandarán un periodo de acomodamiento, que puede ir incluso más allá del mediano plazo. Respecto de la inflación, en nuestro segmento de mercado no se aprecia una distorsión en los precios. Los productos que estaban atados al dólar no se movieron, y los vinculados a productos de fabricación nacional sufrieron las alteraciones naturales que implica trasladar los aumentos de salarios, combustible y energía, entre otros aspectos”.
En tanto, Walter Cobbe Peregrin, socio gerente de Enkel, aclaró que “todos nuestros productos son de fabricación nacional, aunque algunos de sus componentes son importados. La mayor parte de las materias primas con las que se fabrican los contenedores isotérmicos Huarpe están ligadas al precio del dólar; por tal motivo debieron actualizarse. En cuanto al ingreso de productos importados, históricamente nuestros competidores más importantes son extranjeros; de modo que siempre trabajamos para ser competitivos. Respecto a la inflación, la apertura de las importaciones serviría para corregirla. Algunos rubros no se encuentran ligados a la cotización del dólar, pero hay empresarios que aprovechan la coyuntura para una nivelación de precios. En estos casos puntuales tal vez la importación de partidas controladas produzca un reacomodamiento de los valores”.
DESAFÍO INMEDIATO.
Tal como vienen expresando los empresarios hoteleros y gastronómicos, los costos laborales conforman una de las variables que más aumentaron en los últimos años y que inciden en la ecuación del negocio.
En tal sentido, y dado que el Acuerdo Salarial 2015/2016 que la Fehgra y la AHT sellaron con la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra) vence en mayo, los empresarios deberán enfrentarse a nuevas negociaciones salariales en el corto plazo.
Quien comenzó a avivar el fuego fue el secretario general de la Uthgra, Luis Barrionuevo, cuando expresó: "Nuestra negociación paritaria comienza en mayo, y no puedo decir cuánto voy a negociar. Pero creo que vamos a andar en el 50%”. Y agregó: "Si aumentan todos los servicios, indudablemente tendré que pedir más aumento salarial. El incremento que hubo en los últimos días, sin contar lo que viene, hará que se pierda el poder adquisitivo. Mauricio Macri ganó las elecciones y estamos dispuestos a acompañar, pero no vamos a deponer nuestra actitud en defensa de nuestros intereses”.
En tanto, Dante Camaño, secretario general de la Uthgra por la seccional Ciudad Autónoma de Buenos Aires, prefirió no hablar de porcentajes de incremento: “Tenemos las mejores expectativas para las próximas paritarias; venimos acompañando al sector y a la patronal en los últimos años, pero es cierto que los sueldos están atrasados. Vamos a pedir un número alto y esperamos ponernos de acuerdo porque la mayoría de los empresarios ya actualizaron las cartas de los restaurantes y las tarifas hoteleras. Además, no pudimos firmar un bono para fin de año; por eso vamos a sentarnos con tiempo a negociar un convenio que ya quedó obsoleto”.
En cuanto al cambio del gobierno nacional, enfatizó: “Esperamos que Macri permita unas negociaciones libres, no como la gestión anterior, que se dedicó a robarnos a los que trabajamos para financiar políticas asistencialistas. Tenemos la esperanza de que el nuevo gobierno tome la dirección correcta para trabajar en un país de verdad”.
Por el lado de los empresarios, las declaraciones tienen un tono más cauto. “Tenemos un convenio firmado hasta mayo y habrá que ver cómo se desenvuelve la economía hasta esa fecha. Hoy no podemos hablar de pisos o techos”, remarcó Brunello. A lo que Elías agregó: “Hace varios años que las negociaciones vienen siendo complejas. Y este año la situación es difícil para todos, tanto para el hotelero como para el empleado. Habrá que ver cómo se acomodan los precios en los próximos meses porque esa variable va a ser clave”.
“Esperemos que prime la prudencia por parte de los representantes sindicales a la hora de hablar de porcentajes de aumento. Es un momento para pensar con seriedad lo que se va a pedir porque los negocios no están en condiciones de afrontar grandes incrementos”, reflexionó Suárez.
RECLAMOS DE LARGA DATA.
Por otra parte, el nuevo Gobierno trajo aparejada la designación de nuevos funcionarios. Gustavo Santos asumió como ministro de Turismo de la Nación. Mientras que Horacio Rodríguez Larreta, al tiempo de asumir como jefe de Gobierno porteño, trasladó el Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires a la órbita del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología, y nombró a Ramiro Alem como su presidente interino.
Estas designaciones plantean un nuevo escenario de diálogo entre los sectores público y privado, espacios donde volverán a plantearse los reclamos que el sector viene haciendo desde hace tiempo. Cabe recordar que expone su queja por varios de años de pérdida de la rentabilidad y por afrontar una presión tributaria en ascenso (ver recuadro “Panorama hotelero”).
“Más allá de un cambio de gestión, nuestra entidad sigue siendo la misma. Al nuevo ministro de Turismo lo conocemos desde hace muchos años y nos vamos a sentar dialogar para explicarle cuál es la situación de la hotelería y la gastronomía en todo el país. Representamos a 63 filiales que nos reportan de manera regular cuál es la situación de los establecimientos. Por ejemplo, en el Litoral la gente que sufrió las inundaciones está necesitando que le den una mano. Además, está pendiente el tema de los alojamientos informales. Es un grave problema, al que se suman las propuestas informales en gastronomía como los food trucks. Está bien que trabajen, pero deben cumplir las normas como lo hacen los establecimientos a los que represento”, comentó Brunello.
Mientras que Elías remarcó: “Seguirá siendo un reclamo permanente que se ataque la competencia desleal hasta que se resuelva. Yo no tengo ningún problema en competir con un departamento de alquiler; ellos ofrecen una cosa y nosotros ofrecemos otra. Pero si yo tengo que pagar 14 impuestos y el departamento paga uno, hay algo que anda mal. Además, no vamos a concebir que paguemos por derechos autorales a cinco entidades y que haya dos más en puerta porque no tiene lógica. Todos estos temas están en carpeta para ser tratados. Queremos armar una reunión donde los presidentes de las entidades, nucleados en la Cámara Argentina de Turismo, podamos exponer nuestras necesidades. De modo que el ministro Santos tenga una radiografía clara del sector”.
Sobre la situación en la Ciudad de Buenos Aires, Suárez expresó: “Recibimos con mucho agrado las designaciones, tanto en el Ministerio de Turismo como en el Ente de Turismo porteño. Además, el traslado del Ente al sector de Innovación nos explicaron que supone una revalorización del turismo como actividad económica”.
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