Nuevo pretendiente en el proceso de privatización de Azores Airlines: Binter, aerolínea de las Islas Canarias, se posiciona entre los nombres que han mostrado interés por hacerse con el control de la compañía pública del grupo SATA. (New Blue refuerza su catálogo con destinos como Azores)
Binter valora comprar Azores Airlines
La aerolínea de las Islas Canarias tantea a la compañía pública en su proceso de liberalización para hacerse con, al menos, un 51% del accionariado.
Uno de los aviones de Azores Airlines, compañía que Binter estaría tanteando para comprarla.
El presidente de SATA, Tiago Santos, ha reconocido esta semana que existen entre seis y ocho manifestaciones informales de interés en el nuevo proceso, entre ellas las de la aerolínea canaria y la islandesa Icelandair. Por ahora, no se trata de una oferta vinculante, sino de contactos preliminares antes del arranque formal de la venta, que el Gobierno de las Azores impulsó en marzo.
¿Qué ventajas y desventajas tiene la compra de Azores Airlines por parte de Binter?
La decisión se adoptó tras cerrar sin adjudicación el concurso anterior, en el que las autoridades regionales alegaron “fragilidades relevantes” respecto a los criterios definidos y los objetivos estratégicos del proceso. El Ejecutivo autonómico portugués sostiene que el nuevo modelo debe "proteger los intereses de la región, los derechos laborales y la continuidad de las conexiones esenciales".
Como contrapartida, Portugal asumió compromisos de reorganización, entre ellos la venta de una participación mayoritaria en Azores Airlines. En enero de 2026, la Comisión prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2026 el plazo para que SATA venda el 51% de la aerolínea y su negocio de asistencia en tierra.
El mínimo fijado para la privatización es, por tanto, el 51% del capital, aunque la propia SATA ha admitido que podría recomendar una venta superior, incluso por encima del 75%, si ello aporta mayor capacidad estratégica al futuro comprador.
Según la prensa regional lusa, el proceso se articularía en tres fases: manifestaciones de interés, propuestas no vinculantes y ofertas vinculantes. Uno de los puntos clave será la estructura financiera de la operación, ya que la deuda del grupo, estimada en torno a 400 millones de euros, permanecería en la holding de SATA, al igual que ocurre en la privatización de TAP. (Privatización de TAP Air Portugal: la puja entre Air France-KLM y Lufthansa entra en la recta final)
¿Por qué Binter quiere hacerse con la aerolínea bandera de Azores?
El interés de Binter tiene una lectura industrial evidente. La compañía canaria ha construido su modelo de negocio en torno a la conectividad entre islas, primero en Canarias y después con una expansión progresiva hacia la Península, Madeira, África occidental y otros mercados europeos.
Además, Binter ya conoce el ecosistema açoriano: Azores Airlines la presentó como socia de código compartido en la ruta entre Gran Canaria y Ponta Delgada, una operación que permitía enlazar la red interinsular de SATA Air Açores con vuelos de Azores Airlines hacia Boston, Nueva York y Toronto, además de conectar desde Canarias con varias islas del archipiélago español.
¿Cuál es la otra aerolínea que aspira a hacerse con Azores Airlines?
Icelandair aparece como otro candidato con lógica estratégica, aunque por motivos distintos. La aerolínea islandesa cuenta con experiencia en un modelo de conectividad atlántica apoyado en un hub insular, lo que podría encajar con la posición geográfica de Ponta Delgada.
En el caso de Binter, el argumento principal no sería tanto la larga distancia como la gestión de redes regionales en territorios fragmentados, un ámbito en el que la compañía canaria acumula experiencia operativa. La incógnita, sin embargo, es si esa afinidad industrial se traducirá en una propuesta financiera suficientemente sólida para convencer a SATA y al Gobierno regional.
El precedente más inmediato explica la cautela. Atlantic Connect Group, consorcio integrado por empresarios portugueses, presentó en noviembre de 2025 una oferta de 17 millones de euros por el 85% del capital de Azores Airlines. El jurado del concurso propuso rechazarla al considerar que no cumplía los requisitos del procedimiento, no respetaba condiciones previamente establecidas y no salvaguardaba los intereses patrimoniales de SATA ni de la Región Autónoma de las Azores.
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