El fraude digital se ha instalado entre los riesgos cotidianos que deben gestionar las agencias de viajes españolas. Un 35% de las empresas del sector asegura haber sufrido algún intento de engaño a través de internet durante el último año, según un estudio elaborado por Beroni en colaboración con ObservaTUR, aunque la mayoría de los negocios consultados, el 65%, afirma no haber experimentado incidentes de este tipo durante ese periodo. (UNAV asesorará a quienes quieran crear una agencia de viajes)
Una de cada tres agencias de viajes ha sufrido algún intento de estafa en el último año
La suplantación de proveedores, los SMS fraudulentos y las estafas con tarjetas amplían el mapa de riesgos de las agencias de viajes.
En pocas palabras
- Fraude digital: El 35% de las agencias de viajes españolas sufrió intentos de estafa online el último año.
- Tipos de fraude: La suplantación de proveedores (41%) y el phishing (74%) son las modalidades más frecuentes.
- Impacto en el sector: El turismo recibe más de 2.200 ciberataques semanales, duplicando la frecuencia en tres años.
La capacidad de detección está evitando, en buena medida, que esas amenazas terminen traduciéndose en pérdidas. El 23% de las agencias consiguió identificar los intentos de fraude antes de que ocasionaran consecuencias, mientras que otro 7% registró incidencias de carácter leve, asociadas principalmente a pérdidas de tiempo, interrupciones o alteraciones en su operativa habitual.
Siete de cada diez agencias de viajes han recibido estafas haciéndose pasar por otra empresa
Los episodios más graves continúan siendo minoritarios, pero no inexistentes. Un 2% de las agencias reconoce haber padecido una estafa con repercusiones relevantes, ya fueran de carácter económico o reputacional. El dato pone de manifiesto que, aunque una parte importante de los ataques es neutralizada, una brecha de seguridad puede acabar generando costes significativos para una empresa turística.
El phishing encabeza con claridad las modalidades de fraude detectadas. Entre las agencias que han registrado algún intento, el 74% señala haber recibido comunicaciones diseñadas para hacerse pasar por una empresa, proveedor o interlocutor legítimo con el objetivo de obtener contraseñas, datos bancarios u otra información sensible.
La suplantación directa de proveedores o clientes aparece como la segunda modalidad más frecuente, mencionada por el 41% de las agencias afectadas. Le siguen el smishing, que utiliza mensajes SMS fraudulentos y alcanza al 33%, y las estafas vinculadas al uso de tarjetas de crédito, señaladas por el 31%. La variedad de técnicas amplía así los puntos vulnerables de una actividad caracterizada por un elevado volumen de comunicaciones y transacciones con viajeros y proveedores. (Ciberseguridad: las estafas que pueden arruinar las vacaciones de los viajeros)
El turismo sufre cada semana más de 2.200 ciberataques, según Beroni
Con una incidencia inferior aparecen los accesos no autorizados a los sistemas informáticos, registrados en un 13% de los casos, mientras que los ataques mediante códigos maliciosos o ransomware representan el 5%. Los contracargos fraudulentos o chargebacks se sitúan en el 3%. Se trata, en cualquier caso, de un escenario que trasciende a las propias agencias: según los datos recogidos por Beroni, el turismo ya soporta más de 2.200 ciberataques semanales, después de que su frecuencia se haya duplicado en tres años.
Para Beroni, este incremento obliga a integrar la ciberseguridad en los procesos de transformación tecnológica de las empresas y no tratarla únicamente como una respuesta puntual ante una incidencia. Su CEO, Josep Bellés, defiende que la protección de la información debe incorporarse desde el diseño de las herramientas utilizadas por las agencias y apoyarse en sistemas actualizados, infraestructuras robustas y protocolos de acceso seguros.
La tecnología, sin embargo, representa solo una parte de la estrategia preventiva. La compañía destaca la necesidad de formar y concienciar a los empleados, especialmente ante técnicas de ingeniería social que buscan aprovechar errores humanos en lugar de vulnerabilidades puramente informáticas. La identificación de correos, mensajes o solicitudes sospechosas adquiere especial importancia ante el peso alcanzado por el phishing y la suplantación de identidad.
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