La presión social contra el modelo turístico de Baleares volverá a trasladarse a la calle este verano. La plataforma Menys Turisme, Més Vida, una de las más activas en cuanto a la turismofobia, ha convocado una manifestación el próximo 26 de julio en Palma para exigir un cambio de orientación en la gestión turística de las islas. (Turismo de masas: el 90% de los españoles cree su auge perjudica al medioambiente)
Baleares vivirá nuevas manifestaciones en contra del turismo de masas
Mallorca vivirá el 26 de julio una nueva jornada de protestas para forzar al gobierno de Baleares a que apruebe más normas que limiten el turismo en las islas.
Pancarta en una manifestación en contra del turismo de masas celebrada en Mallorca.
La protesta, anunciada bajo el lema “Mallorca, al límit”, pretende convertir la capital balear en el epicentro de un nuevo ciclo de movilizaciones contra la masificación y sus efectos sobre la vida cotidiana de los residentes.
Protestas contra un modelo que ha generado en un año 23.400M de euros de ingresos en Baleares
La convocatoria llega en un contexto de máximos turísticos. Baleares cerró 2025 con 19,05 millones de visitantes, un 1,7% más que el año anterior, y con un récord de gasto turístico de 23.406 millones de euros, según los datos difundidos por el Govern balear a partir de estadísticas del INE y del Ibestat.
El volumen de actividad contrasta con una población residente que ronda los 1,25 millones de habitantes, lo que refuerza el debate sobre la capacidad de carga del archipiélago y sobre la distribución de los beneficios del turismo.
Los portavoces de la plataforma sostienen que las islas se encuentran en una situación de “saturación permanente” y acusan a las administraciones de mantener una estrategia basada en el crecimiento de la demanda. (Amancio López (Grupo Hotusa): "Tenemos la infraestructura para esquivar el turismo de masas")
El problema de la vivienda agudiza las protestas en Baleares
El mensaje no se dirige contra el visitante de forma individual, sino contra un modelo que, según los convocantes, ha intensificado la presión sobre la vivienda, las infraestructuras, el territorio, los servicios públicos y el mercado laboral. En esa lectura, el turismo ha pasado de ser un motor económico a convertirse también en un factor de conflicto social.
La vivienda aparece como uno de los principales ejes de la protesta. Los colectivos denuncian que el encarecimiento del alquiler y la presión de la inversión inmobiliaria están expulsando a residentes y trabajadores, especialmente en zonas urbanas y turísticas. La crisis habitacional se ha hecho visible en situaciones cada vez más precarias, como la proliferación de personas que recurren a caravanas o alojamientos informales ante la imposibilidad de acceder a una vivienda en condiciones asumibles.
Las medidas del gobierno de Baleares no convencen a los manifestantes
El Govern balear ha adoptado en los últimos años medidas de contención, entre ellas la suspensión temporal de nuevas plazas turísticas en alojamientos y pisos turísticos en Mallorca, Ibiza y Formentera, así como restricciones al alquiler vacacional en edificios plurifamiliares. (Otro destino de Europa se suma a Italia y declara la guerra al turismo de masas)
Sin embargo, los colectivos consideran que estas actuaciones no modifican la lógica de fondo del modelo. Para la plataforma, la respuesta institucional sigue siendo insuficiente mientras no se aborde una reducción efectiva de plazas, flujos y presión turística.
La movilización del 26 de julio no parte de cero. En julio de 2024, más de 20.000 personas, según la Policía Nacional, participaron en Palma en una de las mayores protestas contra la masificación turística celebradas en Baleares. En junio de 2025, la plataforma volvió a movilizar a miles de personas en una convocatoria coordinada con otras ciudades del sur de Europa, en la que el acceso a la vivienda y el derecho a una vida digna ocuparon el centro del mensaje.
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