La escalada bélica en Medio Oriente está reconfigurando de forma inmediata los flujos turísticos internacionales y obligando a aerolíneas, agencias y viajeros a operar en un entorno de alta incertidumbre.
Las agencias de viajes están sufriendo de primera mano las consecuencias turísticas de la guerra en Medio Oriente: este es el panorama general.
La región, clave como hub global de conexiones entre Europa, Asia y África, afronta un escenario de disrupciones operativas que impacta directamente en el emisor español, especialmente en segmentos de largo radio y viajes con escalas en el Golfo. Por ello, las aerolíneas han activado planes de contingencia apoyados en una combinación de medidas operativas.
“Las aerolíneas están combinando tres palancas principales: suspensión temporal de rutas o escalas, desvío por corredores alternativos y reubicación de pasajeros en vuelos propios o de fechas posteriores siempre y cuando la capacidad lo permite”, explica Gerardo Ariño, CEO y fundador de 24/7 TPD (Travel Partner Desk).
Dubái y Doha, entre los aeropuertos más afectados en Medio Oriente
Los principales hubs de conexión de la región, como Dubái o Doha, concentran buena parte de las incidencias. Según Ariño, “la mayoría de aerolíneas están activando operativas extraordinarias de repatriación o protección de clientes atrapados en hubs clave”, en mercados con elevado tráfico de conexión. Este refuerzo operativo está tensionando la capacidad disponible y elevando los costes de gestión. (Conflicto en Oriente Medio: qué deben hacer las agencias de viajes y qué cubren los seguros)
A corto plazo, el mercado no anticipa una recuperación inmediata de la normalidad operativa. “Lo razonable no es hablar de normalidad, sino de una estabilización parcial”, apunta el directivo, quien subraya que las rutas alternativas, aunque funcionales, “implican mayor tiempo de vuelo, menor eficiencia y costes más altos”. Esta situación está afectando tanto a la planificación de las aerolíneas como a la experiencia del pasajero.
¿Cómo está afectando la guerra a las agencias de viajes de España?
Para las agencias de viajes, el impacto se traduce en una presión operativa sin precedentes recientes. “La situación actual se traduce en una sobrecarga operativa significativa”, indica Ariño, debido al aumento de cambios, reemisiones e incidencias con proveedores. A ello se suma una demanda desorientada que exige soluciones ágiles, incrementando los volúmenes de atención en plazos muy cortos.
En términos de demanda, la proximidad de la Semana Santa introduce un factor adicional de incertidumbre. “Algunos segmentos podrían verse afectados de manera notable, especialmente los itinerarios que transitan por hubs del Golfo o aquellos productos directamente vinculados a la región”, advierte. Este comportamiento anticipa posibles desviaciones de tráfico hacia destinos alternativos.
De cara al verano, se detecta un cambio en los patrones de consumo. “Se observa una tendencia hacia un consumo más selectivo y estratégico”, explica Ariño, con viajeros que priorizan itinerarios que eviten puntos de conexión percibidos como inestables. Paralelamente, los precios podrían mantenerse al alza como consecuencia del incremento de costes operativos y las cancelaciones recientes. (Conflicto en Medio Oriente: guía de cómo las agencias de viajes tienen que proceder ante sus pasajeros)
¿Están algunas aerolíneas cancelando billetes en vuelos que siguen operativos para aumentar precios?
Uno de los focos de fricción más relevantes se sitúa en la gestión de billetes y tarifas. “Se están dando casos en los que las aerolíneas cancelan billetes y devuelven el importe total, pero el vuelo en sí sigue operando”, señala Ariño, lo que puede derivar en situaciones donde las agencias encuentran el mismo vuelo a precios significativamente superiores, incluso duplicados.
Desde el punto de vista jurídico y operativo, el directivo subraya la necesidad de diferenciar entre cancelación del vuelo y cancelación de la reserva o del billete. Recuerda que la normativa europea “reconoce al pasajero el derecho a elegir entre reembolso o transporte alternativo en condiciones comparables, salvo en supuestos de circunstancias extraordinarias”.
En este escenario, la gestión de incidencias trasciende lo legal para situarse también en el plano comercial. “Muchas veces la discusión no es solo legal, sino también comercial: quién absorbe el diferencial de tarifa cuando el pasajero necesita viajar sí o sí”, apunta Ariño. Por ello, el directivo recomienda a agencias y profesionales “reclamar de forma inmediata por escrito, dejar trazabilidad y exigir siempre una respuesta formal de la aerolínea”, en un contexto donde la agilidad y la documentación son clave para la resolución de conflictos.
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