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Simón Pedro Barceló reconoce "preocupación" hotelera por la crisis en Cuba

El presidente de Barceló hace balance la crisis en Cuba, anuncia más hoteles y se muestra “a favor” de que el turismo crezca, pero respetando a los ciudadanos.

El copresidente de Barceló Hotel Group, Simón Pedro Barceló, encara 2026 como un "ejercicio clave en la historia del grupo". En una entrevista con el diario "El País", el directivo explica, tras asumir a finales de enero todo el poder ejecutivo de la compañía, la hoja de ruta del grupo.

Un horizonte de cinco años para "consolidar la expansión internacional, redefinir alternativas estratégicas en la división de viajes (Ávoris) y "culminar el relevo generacional con la entrada de miembros de la cuarta generación en el comité de dirección".

En este sentido, detalla que Latinoamérica, mercado que actualmente aporta el 65% del beneficio (frente al 80% de ejercicios anteriores), deberá ir perdiendo peso relativo en favor de otros destinos: “Antes pesaba el 80%, ahora está en el 65% y queremos que se vaya reduciendo ese porcentaje en favor de otros mercados como España, Italia, Marruecos, Egipto o Turquía”.

Barceló firma un 2025 con 300M de euros de beneficio sin cambios importantes en el modelo de negocio

El grupo cerró el último ejercicio con 300 millones de euros de beneficio neto y deuda cero, una posición que el presidente califica de “envidiable”. “La fortaleza del balance nos ha hecho resistir con firmeza las crisis, pero esa ambición de no ir a por todas y de no arriesgar también nos ha hecho perder oportunidades porque para seguir creciendo solo cuentas con tus recursos propios”, afirma en la entrevista. (Barceló sigue rompiendo récords: 300M€ de beneficio y deuda cero)

Simon Barcelo Tous junto a Simon Pedro Barcelo
Simón Barceló Tous junto a Simón Pedro Barceló.

Simón Barceló Tous junto a Simón Pedro Barceló.

Pese a esa reflexión, no anticipa cambios en el perfil inversor. El plan pasa por mantener un ritmo sostenido de crecimiento orgánico e inorgánico: “Queremos invertir 500 millones al año en comprar hoteles y en reformas”, subraya en la entrevista.

Cuba, Venezuela y el nuevo paradigma de demanda, según Simón Pedro Barceló

El arranque de 2026 ha estado marcado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el deterioro económico en Cuba, donde el grupo opera dos hoteles. Barceló matiza el impacto directo en la cuenta de resultados, aludiendo a la limitada exposición. “Tenemos un hotel en Aruba, frente a la costa venezolana, y esa última crisis se ha pasado sin impacto, y contamos con una presencia muy limitada en Cuba. Pero lo que está pasando allí es algo preocupante para el sector”, advierte en el diario.

Barcelo Solymar, ubicado en Cuba
Barceló Solymar, ubicado en Cuba.

Barceló Solymar, ubicado en Cuba.

En paralelo, el directivo reconoce que erró en sus previsiones tras la pandemia. “Me equivoqué en mi diagnóstico por completo. Estaba convencido de que saldríamos sufriendo en ocupación y con precios a la baja y se produjo lo contrario: el cliente prioriza las experiencias y los viajes, y eso nos ha permitido crecer en ocupación y precios, repercutir el alza de costes y proteger nuestros márgenes empresariales”, asegura en El País. (Los hoteles españoles seguirán en Cuba pese al bloqueo)

Defensa del crecimiento turístico en España

En relación con el debate sobre la masificación en destinos españoles, Barceló mantiene una posición clara a favor del crecimiento, aunque con planificación. “Soy favorable al crecimiento de la actividad turística en el mundo y en España, y de los que defiende que se tiene que seguir incrementando el peso de la actividad turística en España y la llegada de turistas internacionales. Pero eso requiere de ordenación e infraestructura”, sostiene.

Como ejemplo de lo que considera una mala praxis urbanística, cita el caso de Barcelona tras los Juegos Olímpicos de 1992. A su juicio, la falta de rigor en la separación de usos residenciales y turísticos generó tensiones sociales. “El gran efecto perverso se produjo entre los propietarios al dedicar residencial a vivienda turística, quitando esa oferta de la vivienda habitual y provocando el rechazo de los residentes”, señala. Y concluye con una propuesta tajante: “Las familias no pueden convivir con los turistas en el mismo edificio”.