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Camino Real Polanco: el arte de la hospitalidad

El tradicional hotel del Distrito Federal resume en sus espacios la infinita riqueza artística de México, ofreciéndole al huésped la posibilidad de disfrutar de inmejorables servicios de hospitalidad rodeado de deslumbrantes obras de arte.

Las múltiples formas en blanco y negro -signos del zodíaco, símbolos religiosos, esotéricos y orientales- combinadas con un deslumbrante trabajo de perspectiva, llevan a una asombrosa confusión. Me quedo parado unos minutos frente al enorme mural, admirando su singularidad. Uno se lo choca, literalmente, al subir una de las principales escaleras del hotel. Cuando reacciono me doy cuenta que el grupo de colegas siguió caminando, así que salgo en busca del restaurante China Grill, donde nos van a agasajar con un almuerzo de bienvenida.
Ya en la mesa, uno de los directivos me comenta que el nombre de la hipnótica obra es "16 adivinanzas de un astronauta hindú" y pertenece al artista local Pedro Friedeberg. El título me resulta -es- tan llamativo como los magníficos platos de cocina fusión que nos sirven; sabrosos y sofisticados, los mismos que este prestigioso restaurante ofrece en Nueva York, Las Vegas y Miami. El ambiente es inmejorable: sol que se filtra por los amplios ventanales, decoración de estilo y música chill-out. Por la noche, la cena puede complementarse con los tragos y la relajante atmósfera del Moon Bar, una extensión del China Grill ideal para transitar la madrugada.
Claro que a esa hora también está la opción del Blue Lounge, ubicado en el enorme lobby y con un espacio especial cuyo piso transparente permite apreciar el fondo de una fabulosa piscina mientras se degusta cualquiera de los exquisitos tragos de la carta. Eso fue lo que hice la primera noche de mi estadía en el Camino Real Polanco, pero después de efectuar un recorrido para apreciar las obras de arte expuestas en cada uno de sus rincones y paredes.
Es que este magnífico hotel -inaugurado en 1968- es un auténtico museo y con esa finalidad fue diseñado, de modo tal de complementar su inmejorable servicio de hospitalidad con una propuesta de alto nivel artístico. En sus ambientes se conjugan las referencias más relevantes de la historia cultural de México y símbolos de la época prehispánica con otros de la arquitectura de vanguardia.

MULTIPLES FORMAS Y COLORES.
Otra de las obras que adorna el lobby es un enorme mural denominado "Abstracto en dorado", de Mathias Goeritz, a quien también le pertenece la escultura de color rosado intenso expuesta en la entrada del hotel, junto a la singular fuente de aguas movedizas realizada por el escultor norteamericano Isamu Noguchi. Ambas piezas forman parte de la rica colección expuesta en el establecimiento, que también incluye creaciones de Rodolfo Morales, Pedro Coronel, Jaime Saldivar y José Luis Covarrubias, entre tantos otros.
Recorrer el lobby del Camino Real Polanco es una experiencia más que enriquecedora. Se trata de un espacio extraordinario -pleno de pinturas y esculturas- en el que se confunden serpientes de colores fulgurantes, arco iris, cabezas de animales, serpentinas de hierro, cubos lumínicos, cielos espejados o acuosos, extraños cuerpos humanos y otras mil formas que conforman un todo tan extravagante como atrayente. A esto se le suma las formas cúbicas y cilíndricas de las pantallas lumínicas y los brillantes colores de los puf y sillones, además del intenso amarillo de la conserjería. Como si fuera poco, parte del piso es de madera y varias de las columnas y asientos de mármol.

TRADICION Y VANGUARDIA.
Estratégicamente ubicado en la exclusiva zona comercial y financiera de Polanco, el establecimiento cuenta con 712 habitaciones y 36 suites divididas en seis categorías, incluyendo la Presidencial, que dispone de dos pisos que ocupan 680 m² y piscina privada.
En su superficie de 90 mil m², el huésped tiene a disposición enormes jardines, tres piscinas, fuentes, patios, gimnasio, 23 salones, un centro de negocios, Internet wi-fi en todo el edificio y ocho restaurantes. Aparte del mencionado China Grill están La Huerta, de comida mexicana e internacional; María Bonita, de platos tradicionales mexicanos; Bice Bistro, de cocina italiana y frutos del mar; Le Cirque, con menúes italianos y franceses; y el Centro Castellano, de gastronomía española; a los que se suman los bares Café Tamayo y Token Café y, próximamente, los famosos restaurantes Morimoto y Beefbar.
Además de la comodidad y confort de sus habitaciones, la propiedad dispone del Camino Real Club, que le ofrece al huésped un espacio exclusivo de recepción para su registro, servicio personalizado de mayordomo y acceso al Lounge ejecutivo, donde se ofrece diariamente desayuno buffet continental sin cargo y por la tarde cócteles y canapés.
Ya ha pasado un considerable tiempo desde mi estadía, pero aún hoy puedo afirmar que la experiencia de alojamiento en el Camino Real Polanco fue tan enriquecedora como conocer algunos destinos de México, cuya cultura está perfectamente resumida en las instalaciones de este magnífico hotel.

 

FUENTE: camino-real-polanco-el-arte-de-la-hospitalidad

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