El vértigo de la rutina y las exigencias diarias hacen del fin de semana el momento esperado para descansar y estimular los sentidos. Con esta sensación y esas ansias decidí ir a disfrutar con mi amiga Verónica de un día de relajación y placer en Rumbo 90º Delta Lodge & Spa. Temprano nos apostamos en el puerto de Tigre a espera del traslado que nos sorprendió gratamente por su puntualidad. Así, emprendimos un viaje de un poco más de media hora en catamarán, el tiempo exacto para comenzar a conocer y disfrutar del paisaje y la vegetación característica del destino: el delta del Tigre.
En la intersección del canal del Este y el Río de la Plata, en la primera sección de islas, divisamos el muelle y la figura de Alejandro, que nos esperaba para darnos la bienvenida. Ya dentro del Rumbo 90° el sabor de un café recién hecho amenizó nuestro check-in y en ese preciso momento entendimos por qué el lugar promociona su intenso contacto con la naturaleza: del otro lado de la ventana dos pavos nos sorprendían con su elegante belleza.
Unos minutos más tarde elegimos ponernos en acción y adentrarnos a pie en los senderos naturales. Se trata de un circuito señalizado pero que conecta al caminante con toda la flora y la fauna característica de la zona. Además de animales que Rumbo 90° llevó a Tigre: cabras, patos y gallinas, entre otros.
Asimismo, el lugar ofrece opciones para pescar, remar a bordo de canoas en el canal y la laguna interna, practicar esquí/wakeboard y alimentar los animales de la ecogranja.
Otras opciones náuticas deben acordarse con antelación, como las excursiones de pesca tradicional a la isla Martín García, al Paraná de las Palmas y al delta histórico.
Excelencia en cada detalle
En el partido de Tigre, cerca de la Ciudad de Buenos Aires pero en pleno contacto con la naturaleza, se encuentra este lodge y spa que hace de cada detalle de atención al huésped su sello de excelencia. El lugar reúne cálidos ambientes, atractivas opciones de relajación y una carta de sabores regionales premiada y reconocida.
ALMUERZO REPARADOR.
Pasado el mediodía, la amabilidad de Mauricio nos recibió en el restaurante. Se trata de un lugar distinguido y diferente, que está posicionado como un referente de la gastronomía del Delta. Carta en mano, nos sorprendimos con la variedad de opciones y el equilibrado uso que hace el chef de los productos regionales, como las frutas secas y los pescados.
Luego de escuchar las sugerencias del anfitrión, Verónica eligió pastas para el plato principal: "Ravioles de calabazas, muzzarella y berenjena asadas con una suave salsa de salvia". Mientras que yo opté por los sabores agridulces: "Pechuguitas en salsa de mandarina" (pechuga de pollo rellena con espinaca, champiñones y panceta en salsa de mandarina, acompañada con batatas, calazas y remolachas asadas). Abundantes, atractivos a la vista y con un inconfundible sabor a cocina casera, el almuerzo fue el gran reparador de la caminata.
Sin embargo, como todas las mujeres aguardamos con ansias el momento de los sabores dulces. De la carta de postres elegimos las "Peras en menta y chocolate" (peras cocidas en licor de menta sobre liviano espejo de salsa de chocolate) y el plato premiado de la casa: "Pecán caramelo" (flan casero de nueces de pecán y espuma de sambayón).
MOMENTO DE RELAJACION.
Por la tarde, la mayor parte del tiempo la destinamos al descanso. La cordial recepción de Marta nos hizo saber que llegaba el momento de relajar cuerpo, mente y espíritu. Así, comenzamos a utilizar alternadamente la pileta, el jacuzzi y los saunas, bajo los atentos cuidados de los profesionales.
Mención aparte para los tratamientos corporales y faciales que brindan. Son realizados por terapeutas capacitados en técnicas de masajes, cosmetología y tratamientos de estética corporal, utilizando productos de categoría internacional. Cada uno de estos servicios se realizan de manera personalizada, es decir que varían según se trate de hombres o mujeres y de las necesidades que presenten.
Una vez finalizado el circuito de relajación, nos esperaba el salón principal con su variedad de libros y películas para disfrutar en el home theatre. Mientras la caída del sol se dibujaba en los ventanales disfrutamos una sabrosa merienda: tés frutales acompañados de brownies; tartas de ricota, membrillo y manzana; cuadraditos de chocolate y coco; delicias de menta y chocolate; y crocantes de almendra.
Menos Verónica y yo, todo estaba listo para emprender el regreso.
Su novio Alejandro aguardaba la llegada de la embarcación que nos traería de vuelta. De modo tal que lentamente comenzamos a despedirnos de este lugar que nos sorprendió con sus detalles de excelencia y su cordial equipo de trabajo.
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