Este artículo forma parte de la sección "Ventana al turismo del mañana", fruto del acuerdo de colaboración entre Ladevi España y la Universidad Europea de Valencia. Su autora es la estudiante Itske Steurbaut.
El turista invisible: cómo los residentes de Bélgica rescatan a la Costa Blanca de la estacionalidad
Una investigación revela que algunos migrantes de Bélgica actúan como promotores y motores económicos permanentes a través del turismo de familiares y amigos.
Así influyen en la economía de la Costa Blanca los viajeros de Bélgica que visitan a sus familiares que viven en la zona.
En pocas palabras
- Turismo invisible: Residentes belgas en la Costa Blanca actúan como promotores y motores económicos permanentes del turismo VFR.
- Impacto económico: El gasto se redirige a la oferta complementaria y al interior de la provincia, diversificando la riqueza turística.
- Efecto inmobiliario: Las visitas familiares actúan como precursor para la inversión inmobiliaria, con un 55% de potenciales compradores.
El turismo ha sido definido históricamente bajo un criterio rígido de desplazamiento temporal. Sin embargo, en la era actual de movilidad global, las fronteras tradicionales entre ser residente y ser turista se han difuminado de forma definitiva.
La consolidación de la migración por estilo de vida —aquellas personas que se trasladan a un destino buscando una mayor calidad de vida y no por motivos laborales directos— ha inyectado una nueva complejidad en los entornos costeros. Este fenómeno transforma radicalmente el rol del residente: ya no es un mero habitante pasivo en el paisaje, sino un productor activo y constante de flujos turísticos transnacionales. (El alquiler vacacional sigue triunfando en la Costa Blanca)
Esta transformación resulta de vital importancia para destinos maduros como la Costa Blanca (Alicante, España), un epicentro que históricamente batalla contra las consecuencias estructurales de la estacionalidad y los ciclos de auge y caída económica veraniega. Para arrojar luz sobre esta dinámica oculta, he realizado una investigación académica en la que combiné un análisis cuantitativo mediante encuestas a residentes belgas con entrevistas cualitativas en profundidad.
El caso de Alicante como destino en auge (gracias, en parte, a los propios migrantes que en su día fueron turistas)
La provincia de Alicante constituyó el escenario perfecto para este caso de estudio por albergar al 30,7% del total de la población belga residente en España y destacar por sus altísimas tasas de propiedad inmobiliaria. (Nicolas Garrido: "Wallonia es el secreto mejor guardado de Bélgica")
Los resultados de mi estudio demuestran la existencia de un "puente social" indestructible y permanente que estos residentes mantienen con sus países de origen. Lejos de aislarse, la comunidad belga actúa como una infraestructura de alojamiento descentralizada: casi el 18% de los residentes encuestados afirma recibir y hospedar a más de seis grupos de visitantes a lo largo del año. El dato macroeconómico regional ya respaldaba esta tendencia, puesto que un 52% de los turistas totales que llegan a la Comunidad Valenciana opta hoy en día por alojamientos residenciales, dejando de lado las vías hoteleras tradicionales.
Desestacionalización impulsada por los familiares de los migrantes belgas que sostiene el destino cuando nadie ve
El hallazgo verdaderamente disruptivo para la gestión de destinos es que este flujo de visitas de familiares y amigos (denominado turismo VFR, por sus siglas en inglés) responde a una lógica fuertemente social y afectiva. Si bien mi investigación refleja que los meses de enero y febrero registran una actividad de visitas más baja, los meses inmediatamente anteriores y posteriores a la temporada alta de julio y agosto demuestran el verdadero poder del turismo VFR.
Es precisamente en estos meses de transición, la primavera y el otoño, cuando la llegada de invitados se intensifica de forma más notable, sirviendo como un motor clave para mitigar la estacionalidad y sostener la actividad económica cuando la planta hotelera comercial empieza a flaquear.
El impacto económico de este "turismo invisible" no debe ser subestimado por el simple hecho de no figurar en los registros de pernoctaciones hoteleras. Mi investigación validó el fenómeno conocido en la literatura científica como el desplazamiento del gasto (spending shift). Al ahorrarse los costes del alojamiento comercial por quedarse en las viviendas de sus allegados, los viajeros belgas no gastan menos, sino que redirigen de forma directa ese capital disponible hacia la oferta complementaria del destino.
La investigación de Steurbaut (Universidad Europea de Valencia) revela que hay un "efecto de transición a la vivienda" en la Costa Blanca
Las entrevistas en profundidad confirmaron que la presencia de invitados altera drásticamente los patrones de consumo de los propios residentes. Registro un incremento masivo en el gasto diario en la gastronomía local, los comercios de proximidad, los mercados tradicionales y las actividades de ocio comercial.
Además, el gasto ya no se concentra de forma exclusiva en la primera línea de playa. Guiados de la mano por sus anfitriones, estos visitantes se desplazan con frecuencia hacia el interior de la provincia, descubriendo rutas de senderismo, bodegas rurales y patrimonio histórico, lo que propicia una distribución geográfica de la riqueza turística mucho más equilibrada y sostenible.
No obstante, el impacto a largo plazo más sorprendente de esta simbiosis es el denominado "efecto de transición a la vivienda" (home-transition effect). La investigación demostró que los viajes de visita familiar actúan como el precursor y el canal publicitario más eficaz para la inversión inmobiliaria en la región. De hecho, un rotundo 55% de los participantes en las entrevistas cualitativas declaró que sus invitados muestran un altísimo potencial de inversión, encontrándose muchos de ellos buscando activamente propiedades para comprar o viviendas de alquiler de larga duración para los meses de invierno.
Este ciclo de retroalimentación transforma al anfitrión belga en un escaparate viviente y en un prescriptor de máxima confianza para el destino. El flujo turístico VFR inicial genera un arraigo emocional tan potente en el invitado que este termina por transaccionar de visitante temporal a propietario de una segunda residencia o a residente permanente, expandiendo de manera continua la red de anfitriones en la provincia.
"Las instituciones no pueden seguir planificando sus estrategias de marketing ignorando el peso de los residentes internacionales"
El futuro de la gestión de destinos en el Mediterráneo pasa, irremediablemente, por un cambio de paradigma conceptual. Las Organizaciones de Gestión de Destinos (DMO) no pueden seguir planificando sus estrategias de promoción turística y marketing ignorando el peso de los residentes internacionales. Es urgente transitar desde los modelos tradicionales obsesionados con la edificación masiva hacia estrategias centradas en el residente, aprovechando el capital social existente para fomentar un modelo de calidad, sostenible y descentralizado.
En conclusión, la migración por estilo de vida de la comunidad belga no debe ser considerada un fenómeno periférico o meramente residencial. Es, por el contrario, un motor estratégico indispensable y de alto rendimiento que moldea activamente la identidad turística contemporánea de la Costa Blanca, demostrando que los lazos afectivos y el arraigo social son las herramientas más poderosas para construir el turismo del futuro.
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