Inicio
Actualidad

Tendencias: el turismo de alto valor cambia el destino por la experiencia

First in Service España detecta un auge de la gastronomía, el bienestar y la naturaleza como motores de inspiración y destaca el papel del asesor especializado.

En pocas palabras

  • Auge de la gastronomía: El turismo de alto valor prioriza experiencias como la gastronomía, el bienestar y la naturaleza sobre el destino en sí.
  • Tendencias: La elección del destino ahora se basa en su capacidad para satisfacer motivaciones específicas y ofrecer vivencias únicas.
  • Rol del asesor: La complejidad de organizar estos viajes pone en valor al asesor especializado para interpretar expectativas y coordinar servicios.
Resumen generado por Thinkindot AI

El análisis, elaborado a partir del seguimiento de diferentes mercados, estudia siete variables: viajeros, destinos, alojamientos, experiencias, asesoramiento, movilidad y mercado, con especial atención en esta primera edición a los cambios en el comportamiento del viajero de lujo a la hora de elegir destino.

Del destino a la motivación

El estudio no apunta a una pérdida de relevancia de los destinos, sino a un cambio en su papel dentro del proceso de decisión. El lugar continúa siendo esencial, pero su elección está cada vez más condicionada por su capacidad para responder a una motivación concreta y ofrecer experiencias singulares y vinculadas al territorio.

Felipe Ferrer, Regional Manager de First in Service en España, explica que en determinados viajes la primera cuestión ya no es necesariamente dónde quiere viajar el cliente, sino qué quiere vivir, con quién y cómo desea emplear su tiempo.

“El destino aparece después, como el escenario capaz de responder mejor a esas expectativas”, señala Ferrer.

Entre las motivaciones que adquieren mayor presencia figuran las experiencias gastronómicas, los programas de bienestar, el contacto con la naturaleza y el patrimonio cultural, además de los viajes relacionados con celebraciones personales.

El monitor también identifica propuestas vinculadas a los viajes multigeneracionales, los orígenes familiares y determinadas aficiones, películas o series, donde el interés inicial parte de una historia o actividad concreta y no exclusivamente del lugar.

Más oportunidades para destinos menos conocidos

Este cambio en las preferencias puede abrir nuevas posibilidades para destinos que tradicionalmente han tenido una menor presencia en el turismo premium.

Los territorios de interior, espacios naturales y enclaves con una identidad cultural o gastronómica diferenciada pueden ganar atractivo cuando la experiencia pesa más que la notoriedad del destino.

La gastronomía, el bienestar y la naturaleza son algunos motores de inspiración para los viajeros de alta gama

La gastronomía, el bienestar y la naturaleza son algunos motores de inspiración para los viajeros de alta gama

First in Service España también observa un interés creciente por propuestas de baja densidad, alojamientos pequeños, entornos poco masificados y actividades vinculadas a la población y los recursos locales.

En este contexto, la exclusividad deja de depender únicamente de disponer de una infraestructura hotelera de alta gama. La autenticidad, la privacidad y la dificultad de reproducir una experiencia en otro lugar adquieren también un papel determinante.

Sin embargo, Ferrer advierte de que no basta con disponer de un atractivo singular para entrar en el segmento de alto valor. El destino necesita una oferta coordinada que integre alojamiento, restauración, movilidad, atención especializada y proveedores capaces de mantener elevados niveles de servicio.

El asesor gana peso ante viajes más complejos

La creciente orientación hacia las experiencias también hace que la organización del viaje sea más compleja. La selección de especialistas locales, el acceso a espacios restringidos, la coordinación de proveedores y la adaptación a los intereses de los viajeros requieren una planificación más especializada.

En este escenario, el asesor de viajes adquiere un papel más consultivo. Su función pasa por interpretar las expectativas del cliente, identificar el destino que mejor encaja con ellas y conectar los diferentes elementos para construir un itinerario coherente.

“El reto no es sumar actividades, sino comprender cuáles tienen sentido para cada viajero y cómo deben relacionarse entre sí”, apunta Ferrer.