Un vuelo de EasyJet entre Málaga y Londres deja 11 horas de retraso por un fallecimiento a bordo
Algunos pasajeros aseguran que una viajera octogenaria murió antes de embarcar al avión de easyJet, pero la aerolínea lo niega.
Uno de los aviones de la aerolínea EasyJet.
El vuelo estaba programado para despegar a media mañana del jueves, pero durante las maniobras previas al despegue parte de la tripulación detectó que una pasajera recién acomodada en su asiento no respondía. La mujer había accedido al avión en silla de ruedas, asistida por personal del aeropuerto y acompañada por familiares, y fue ubicada en la cabina antes de que la aeronave iniciara el rodaje. Fue entonces cuando se activaron los protocolos de emergencia.
Algunos pasajeros señalan que la mujer ya habría fallecido antes de finalizar el embarque
Según testimonios recabados posteriormente por medios británicos y españoles, durante el embarque algunos familiares intentaban despertarla, atribuyendo su estado a un profundo cansancio. Otros pasajeros, sin embargo, aseguraron que su aspecto ya resultaba preocupante antes de que el avión abandonara la puerta de embarque, según publica el diario El País. Hasta el punto de que la mujer ya se habría desvanecido antes de terminar el embarque.
Ante la situación, el comandante decidió abortar la operación y regresar a la terminal. Todos los pasajeros fueron desembarcados mientras los servicios sanitarios accedían al interior del avión. El fallecimiento fue certificado en el propio aeropuerto y el cuerpo retirado posteriormente, conforme a los procedimientos habituales. Durante horas, la aeronave permaneció fuera de servicio mientras se reorganizaba la operación y se coordinaban las actuaciones con las autoridades. (Las agencias de viajes reclaman soluciones ante las colas en Barajas)
Los pasajeros fueron atendidos por EasyJet tras el incidente
La incidencia se tradujo en un retraso acumulado de alrededor de once horas. El vuelo no partió finalmente hacia Gatwick hasta bien entrada la noche, lo que afectó a pasajeros con conexiones posteriores y a quienes tenían compromisos previstos en destino. Easyjet ofreció asistencia básica y vales de comida en el aeropuerto, en línea con la normativa europea para retrasos prolongados.
Tras la polémica, la aerolínea emitió un comunicado en el que afirmó que la pasajera no había embarcado sin vida y que el fallecimiento se produjo una vez ya sentada en el avión. La compañía señaló además que la mujer disponía de un certificado médico que autorizaba el viaje y que contaba con asistencia durante el trayecto, aunque estos extremos han suscitado nuevas dudas sobre los controles previos al vuelo.

