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Diez razones para visitar San Pablo

Ante la gran variedad de atracciones turísticas que atesora la capital económica de Brasil y principal megalópolis de Sudamérica, acercamos una decena de puntos de interés que merecen figurar en toda agenda de viaje.

 

Efervescente y gigantesca, San Pablo es una ciudad que sorprende al recién llegado por una nutrida oferta turística que combina cultura, entretenimiento, gastronomía, diversión y deportes. Lo suficiente para satisfacer las ganas de recorrer de los viajeros de placer y un complemento ideal para el tiempo libre en un viaje de negocios. Se trata, no en vano, de una urbe que recibe más de 2,1 millones de visitantes internacionales al año.

Aquí ofrecemos diez imperdibles que, si bien no constituyen una lista excluyente, recomendamos tener en cuenta al armar la guía de viaje.

 

-1. Museo de Arte de San Pablo - MASP

Fundado en 1947 por iniciativa del magnate Assis Chateaubriand, atesora la mayor colección de obras de arte del hemisferio sur, incluyendo más de 10 mil pinturas, esculturas, fotografías, videos, atuendos y otros elementos de variados períodos provenientes de Europa, África, Asia y las Américas. Más allá de la muestra temporal de turno, en su pinacoteca sobresalen trabajos de Rafael, Mantegna, Botticceli, Rembrandt, Velázquez, Goya, Delacroix, Renoir, Manet, Monet, Cézanne, Van Gogh y Toulouse-Lautrec. De este lado del océano, hay pinturas de Joaquín Torres García, Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y Anita Malfatti.

El edificio es un ícono urbano de concreto y vidrio que permanece suspendido sobre cuatro pilares, dejando un enorme espacio vacío de 74 m. de largo.

Av. Paulista 1578. Abre los martes de 10 a 20 y de miércoles a domingos de 10 a 18. Entrada: $R 40.

 

-2. Edifico Altino Arantes

También conocido como Torre del Banespa, fue construido en 1947 y llegó a ser, con sus 150 m. de altura y 36 plantas, el rascacielos más alto del mundo fuera de Estados Unidos. El cetro le fue arrebatado en 1956 por la Torre Latinoamericana de Ciudad de México.

Orgullo de la historia paulista, desde su mirador en el piso 34 se puede disfrutar de una vista panorámica de esta enorme ciudad, de la Serra do Mar y del pico do Jaraguá, la montaña más elevada del estado. En el lobby impacta una araña de 13 m. construida con 10 mil piezas de cristal, en tanto que un museo reúne cientos de objetos que hacen a la historia del inmueble.

Vale resaltar, como dato curioso, que durante la mitad de su construcción el proyecto fue modificado para semejarse al Empire State Building neoyorquino.

Joao Bricola 24. De lunes a viernes de 10 a 17. Entrada gratuita.

 

-3. Vila Madalena

Barrio bohemio por excelencia, “Vila” es cuna de numerosas galerías de arte, atelieres, bares y restaurantes. Un lugar donde palpita una dinámica vida social, especialmente por las noches. De orígenes humildes, la zona cambio totalmente de perfil a mediados de 1970, cuando estudiantes universitarios y profesores lo eligieron como morada por su cercanía con la USP (Universidad de San Pablo).

Es interesante visitar el Beco do Batman (callejón de Batman) una explosión de grafitis de alta calidad que se suceden a lo largo de los paredones de la calle Gonçalo Afonso. Y si la visita tiene lugar un sábado por la mañana, un imperdible es la Feira da Vila Madalena, favorita de los cocineros de la ciudad para buscar frutas, verduras, quesos y más. Todo fresco y saludable. Los domingos, de 10 a 17 también sobresale la Feria de Artesanías de Omaguás, sobre la avenida Pedroso de Morais al 900.

 

-4. Parque Ibirapuera

El pulmón verde de San Pablo ocupa 158 ha., tiene tres lagos artificiales conectados entre sí y áreas boscosas que lo hacen punto de encuentro de los paulistanos a la distensión, ya sea para caminar, trotar, andar en bicicleta, ponerse skates o rollers y jugar fútbol, vóley o básquet. Se dice que lo habitan más de 200 especies de aves.

En su interior se levanta el obelisco de San Pablo, de 72 m. de altura y símbolo de la revolución constitucionalista de 1932; el Museo de Arte Contemporáneo (MAC); el Museo Afro Brasil; el Pabellón Japonés, con una réplica del Palacio Imperial de Kioto; y el Auditorio de Ibirapuera, obra de Oscar Niemeyer inaugurada en 2005.

Además, en el Pabellón Ciccillio Matarazzo se celebra en los años pares la Bienal de San Pablo, el segundo evento global en su tipo después del de Venecia. Una gran vitrina de arte moderno latinoamericano que en su última edición atrajo a cerca de un millón de personas.

 

-5. Catedral da Sé

Una de las cinco catedrales de estilo gótico más grandes del mundo y la de mayor tamaño de la ciudad, dedicada a la Asunción de María. Para su construcción, que se inició en 1913 y se prolongó a lo largo de 40 años, se emplearon 800 toneladas de mármol. Con capacidad para 8 mil fieles, sobresalen sus torres de 92 m., visibles desde todo el centro histórico.

Su órgano, construido en 1954 por la firma italiana Balbiani y Rossi, es uno de los mas importantes de América Latina. Dispone de cinco teclados, 120 registros y 12 mil tubos cuyas bocas exhiben relieves grabados a mano en estilo gótico.

A sus pies del templo se halla la plaza da Sé, espacio verde que constituye el centro geográfico de San Pablo y el “kilómetro cero” del municipio, a partir del cual se cuentan las distancias de todas las carreteras que parten de la urbe.

 

-6. Sala São Paulo

En el interior de la imponente Estación Júlio Prestes, antigua terminal de tren de la compañía Estrada de Ferro Sorocabana, de ornamentación sobria y elegantes detalles, se escuchan los acordes de la Sala São Paulo, uno de los teatros líricos más importantes de Brasil y sede de la Orquesta Sinfónica del Estado de San Pablo.

Este singular espacio fue creado a fines de los años 90 como parte de un proyecto de revitalización del centro antiguo de la ciudad, junto a la Pinacoteca do Estado y al Museo de Arte Sacro.

La temporada 2019 consta de más de 120 presentaciones, entre obras sinfónicas, de cámara y corales, 13 de ellas gratuitas. Los conciertos sinfónicos suelen brindarse los jueves, con repeticiones los dos días siguientes. Los corales y de cámara, generalmente los domingos.

Se recomiendan las visitas guiadas. En Praça Júlio Prestes 16. Entrada: $R 5 (los fines de semana es gratis).

 

-7. Avenida Paulista

Al igual que la Quinta Avenida neoyorquina o la avenida de los Campos Elíseos en París, San Pablo tiene una arteria emblemática, eje de la intensa actividad comercial, cultural y financiera que palpita en el centro urbano.

Inaugurada en 1891 a instancias de la elite cafetera del estado, alberga la sede de numerosas empresas multinacionales, bancos, cines, teatros, tiendas, restaurantes y cafés. A su vera también se halla el MASP, el Parque Trianón, diseñado por el paisajista francés Paul Villon; y la Casa das Rosas, espacio histórico dedicado a la poesía y la literatura.

Un dato: la avenida Paulista fue la primera vía pública asfaltada de la ciudad, trabajos que se realizaron con material importando de Alemania.

 

-8. Museo del Fútbol

Ocupando un sector de 6.900 m² en uno de los estados más antiguos de Brasil, el Pacaembu, este museo fue inaugurado en septiembre de 2008 y, como era de esperar en una nación netamente “futbolera”, es uno de los más visitados.

La exposición principal está distribuida en 15 salas temáticas que narran, a través de tecnología multimedia, como este deporte se tornó en parte de la historia y cultura del país. Además, ofrece exposiciones temporales y una diversificada agenda cultural, al tiempo que posee la primera biblioteca pública especializada en fútbol de Brasil, con más de 3 mil títulos nacionales y extranjeros.

En la plaza Charles Miller. Abierto de martes a domingos de 9 a 18. Audioguías en español e inglés. Entrada: $R 15.

 

-9. Gastronomía

Con más de 12 mil restaurantes de las más diversas cocinas, esta urbe es un verdadero edén para los foodies. Los hay para todos los paladares y bolsillos, incluyendo algunos de los mejores del mundo. Tal es el caso de D.O.M., del chef Alex Atala, merecedor de dos estrellas Michelin; Arola Vintetres, del catalán Sergi Arola, en el piso 23 del Hotel Tívoli; y Figueira Rubaiyat, especializado en carnes a la parrilla.

Mucho menos pretencioso, sobresalen los deliciosos sabores del Mercado Municipal Paulistano, famoso por los enormes sándwiches de mortadela italiana y el pastel de bacalao que se pueden degustar en muchos de sus locales, como el Bar do Mané y el Hoca Bar.

San Pablo detenta la mayor población nipona fuera de Japón, influencia que se observa en los cerca de 600 restaurantes de ese origen distribuidos en sus calles. Entre los mejores resaltan Djapa, Jam y Saporo.

 

-10. Compras

El último grito de la moda tiene su epicentro a lo largo de la arbolada calle Oscar Freire, en el elegante barrio de Jardins, morada de las etiquetas más prestigiosas del Brasil y del mundo. Entre las primeras marcas locales, vale mencionar a Bonita, cuyas prendas están entre las más reconocidas del país; Melissa, una singular zapatería enfocada en el calzado de plástico; y Rosa Chá, especializada en trajes de baño, entre muchas otras.

En el área céntrica, los sábados y domingos de 9 a 18 funciona la Feira Oriental da Liberdade, enfocada principalmente en objetos vinculados con la cultura japonesa, predominante en la zona. Hay de todo un poco, desde artículos de cuero a bijouterie, pasando por velas, plantas, esculturas, cuadros y más. Son 200 puestos y los precios son muy accesibles.

Como en toda gran urbe, aquí también varios centros comerciales. Uno de los más grandes es el Iguatemi São Paulo, el primero que se construyó en Brasil. Dispone, en sus tres niveles, de 302 locales, plaza de comidas y seis salas de cine.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

www.visitesaopaulo.com

FUENTE: diez-razones-para-visitar-san-pablo

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