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Bruselas cuestiona los recargos por combustible de las aerolíneas en billetes ya comprados

La Comisión Europea advierte de posibles prácticas abusivas y recuerda que el precio final debe fijarse en el momento de la compra.

Según ha señalado un portavoz comunitario, esta práctica podría entrar en conflicto con la normativa europea sobre prácticas comerciales desleales o cláusulas abusivas, especialmente si el pasajero ya ha cerrado la compra bajo unas condiciones concretas.

El precio debe ser final y transparente

Desde Bruselas recuerdan que el Reglamento de Servicios Aéreos obliga a las aerolíneas a mostrar el precio final completo en el momento de la compra, incluyendo todos los costes previsibles como tasas, impuestos o recargos.

En este sentido, la Comisión subraya que el incremento del precio del combustible "no es un fenómeno imprevisible", ya que lleva semanas reflejándose en el mercado, lo que permite a las compañías ajustar sus tarifas con antelación.

Por ello, insisten en que añadir cargos adicionales después de la compra no estaría justificado bajo la normativa comunitaria. (¿Por qué las aerolíneas pueden cobrar recargos por billetes emitidos a las agencias de viajes?)

El caso de Volotea

El posicionamiento de Bruselas llega tras la decisión de Volotea de aplicar una nueva política de precios vinculada al combustible. La aerolínea ha comenzado a introducir recargos variables de hasta 14 euros en billetes ya adquiridos, en función de la evolución del precio del queroseno. (Volotea cobra hasta 14€ extra por combustible)

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Uno de los Airbus A320 de Volotea, una de las aerolíneas que está cobrando recargos por la crisis de combustible

Uno de los Airbus A320 de Volotea, una de las aerolíneas que está cobrando recargos por la crisis de combustible

Este ajuste se calcula días antes de la salida del vuelo, aunque la compañía también contempla la posibilidad de devolver parte del importe si el coste del combustible baja.

Un debate abierto en el sector

La Comisión Europea también apunta que muchas aerolíneas europeas cuentan con mecanismos de cobertura del combustible, lo que reduce su exposición inmediata a la volatilidad del precio del queroseno.