En el tablero de ajedrez de la liberalización ferroviaria española, Alsa acaba de mover una ficha maestra en Galicia. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha autorizado a la compañía a operar nuevos servicios de trenes turísticos en la comunidad gallega, tras dictaminar que estos trayectos no suponen una competencia para los servicios públicos (OSP) de Renfe.
Alsa va por las vías de Galicia: luz verde para un modelo de negocio que no teme (ni pisa) a Renfe
La CNMC ha dado el visto bueno para estreno en Galicia. No es una guerra de trenes de alta velocidad sino una apuesta por el "slow travel" de alta rentabilidad.
Uno de los trenes turísticos de Renfe en Galicia.
Para el profesional del sector, esta noticia tiene una lectura clara: se abre una ventana de oportunidad para comercializar un producto de nicho, con identidad propia y, sobre todo, gestionado con la agilidad del sector privado.
El veredicto de la CNMC: ¿por qué no compiten?
La clave del éxito regulatorio de Alsa reside en la diferenciación del producto. Mientras Renfe se centra en la conectividad y la movilidad funcional del pasajero, los nuevos servicios de Alsa en Galicia están diseñados como una experiencia de inmersión.
La CNMC ha sido tajante: no hay riesgo de equilibrio económico para los contratos de Renfe porque el público objetivo de Alsa no busca ir de Santiago a Coruña en el menor tiempo posible; busca la Ribeira Sacra, el aroma de las Rías Baixas y el encanto de la vía estrecha. Es, en esencia, un producto de ocio que utiliza la infraestructura ferroviaria como escenario, no solo como transporte.
Galicia como tablero: patrimonio, vino y paisaje
El desembarco de Alsa en el ferrocarril gallego no es casual. Galicia se ha consolidado como el destino nacional que mejor ha sabido maridar el turismo de naturaleza con el enológico y el gastronómico, con rutas que atraviesan los cañones del Sil o que conectan pazos históricos.
Asimismo, el uso de líneas de ancho métrico (la antigua FEVE) permite llegar a rincones donde el AVE nunca asomará el morro, ofreciendo una exclusividad que el viajero de lujo o el turista internacional (especialmente el norteamericano, que ya tenemos en el radar) valora por encima de todo. (Renfe refuerza su operativa por el Puente de Mayo y oferta un millón de asientos)
Nueva "gasolina" para las agencias de viajes
Para las agencias de viajes y turoperadores, la entrada de Alsa en este segmento es una noticia excelente por tres razones estratégicas:
- Diversificación del portfolio: el tren turístico es un producto de "ticket alto" que permite empaquetar estancias en paradores y visitas a bodegas, elevando el margen de beneficio por cliente.
- Agilidad privada: la gestión de Alsa promete una flexibilidad en la contratación y una orientación al cliente que a veces choca con la rigidez de los sistemas de reserva de los operadores públicos.
- Desestacionalización: estos trenes tienen un potencial enorme en primavera y otoño, ayudando a estirar la temporada más allá del Xacobeo o los meses de verano.
Alsa salta del asfalto al hierro
Alsa está demostrando que su visión de "operador de movilidad integral" no era un eslogan vacío. Tras consolidarse en el autobús y experimentar con la última milla, el asalto al tren turístico es el paso lógico para capturar al viajero que busca experiencias memorables.
Renfe puede respirar tranquila en cuanto a sus subvenciones, pero el mercado debe estar atento: cuando un operador con el músculo comercial de Alsa se pone a los mandos de una locomotora en una región tan magnética como Galicia, el mapa del turismo de interior acaba de cambiar de color.
Temas relacionados

