La capacidad de colmar 20 teatros Colón o agotar las localidades de 12 estadios Luna Park en funciones consecutivas es un equivalente del poder de convocatoria del turismo de reuniones en la Ciudad de Buenos Aires, destino que en 2010 atrajo la "friolera" cantidad de 81.633 visitantes extranjeros para asistir a congresos y convenciones.
Estos datos se desprenden del informe realizado por el Observatorio Turístico porteño, que nutre a su par nacional para luego pasar a conformar el ranking de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), que será anunciado oficialmente en mayo. Recordemos que en el mismo la Ciudad de Buenos Aires en 2009 se había encaramado al primer puesto entre las ciudades americanas, dejando atrás la hegemonía de San Pablo, y al 11º a nivel mundial.
Fuerte impacto en la ciudad
En 2010 no solo se incrementó un 45,6% el arribo de turistas internacionales para asistir a eventos en la Capital Federal, sino que los US$ 2.044 que le reportaron a la Ciudad cada uno de los 81 mil asistentes extranjeros a reuniones equivalen, por ejemplo, a más de cuatro salarios mínimos. Un estudio del Observatorio Turístico porteño revela cuánto impacta el segmento en la economía, pero también que arroja luz sobre qué consumen, cómo y con qué nivel de satisfacción.
EL MOTOR DEL MOTOR.
Naturalmente que al poner la lupa sobre 2010 los índices de crecimiento fueron generosos para todos los segmentos dado el pésimo comportamiento de 2009. Así, el año pasado el receptivo en Argentina creció por encima del 25%, recuperando con creces la caída del 13% del año anterior.
Algo similar, pero más exacerbado, sucedió con el turismo de reuniones, que había sido golpeado durísimamente en 2009 por la crisis internacional y el brote de Gripe A. Solo en julio de ese año se habían suspendido 18 ferias y 22 congresos. Sin embargo, la recuperación de 2010 fue aún más pronunciada que para el resto de las actividades: en la Ciudad el incremento interanual fue del 45,6% en cuanto a arribos de turistas internacionales para asistir a eventos.
Pero no son los números brutos de la actividad sino su bruto impacto la mejor carta de presentación del segmento. Por ejemplo, los extranjeros que visitaron la Ciudad motivados por un congreso o feria gastaron más del doble de los que lo hicieron por vacaciones. Esto es, mientras que un asistente internacional erogó US$ 352 diarios, el que viene por vacaciones destinó US$ 147 por jornada. En otras palabras, los US$ 2.044 que le reportó a la Ciudad cada turista de reuniones equivalen a cerca del 20% del PBI per cápita de Argentina o a 4,4 salarios mínimos. Siguiendo esta línea de comparaciones, los US$ 166.898.668 que ingresaron a la Capital Federal en concepto de gasto generado por el segmento se podrían traducir en un aporte de US$ 58 por año para cada habitante porteño.
PARA CONOCERTE MEJOR.
Saber qué consumen, cómo y con qué nivel de satisfacción es una buena manera de empezar a entender para luego abordar a este turista que representa una apetitosa cuota de mercado, que sin embargo es trabajada en forma directa por apenas 30 agencias de viajes del universo de 1.500 que existen en la Ciudad.
De hecho, de la encuesta elaborada por el Observatorio porteño se desprende que el 32,7% de los visitantes extranjeros del segmento organizan su viaje "por cuenta de terceros" y otro 27% en forma particular. Solo un 24,4% lo hace a través de un paquete armado por una agencia y apenas el 1% de los nacionales que se trasladan a Buenos Aires.
El origen de los participantes es la gran bisectriz que sirve para definir pautas de consumo diferenciadas.
Obviamente, el gasto promedio diario de los nacionales (62,6% de los encuestados) es la tercera parte del de los extranjeros. También la estadía es más corta (cuatro noches contra 5,8), menos de la mitad (47,1%) se aloja en hoteles y la contratación de excursiones tiene niveles muy marginales.
En cambio, la radiografía del consumo de los extranjeros es radicalmente distinta. Pero primero definamos con mayor precisión ese mercado. El 40,9% proviene de países limítrofes y otro 40% del resto de América del Sur y Central. Apenas un 12,6% son europeos y un 4,4% de Norteamérica.
Entre los asistentes internacionales el tipo de alojamiento dominante es el hotel (86,6%) y más de la mitad lo hace en establecimientos 4 estrellas. El 53% se aloja por períodos de 4 a 7 noches (5,8 en promedio), durante los cuales desarrollan una intensa actividad pos jornada del evento.
CALIFICANDO AL DESTINO SEDE.
Otro dato aportado por el estudio es la significativa fidelización que genera el destino tanto en nacionales como extranjeros, quienes en un 99% afirmaron que volverían a la Ciudad.
A la hora de evaluar los servicios, lo más valorado fue la gastronomía. Entre los visitantes internacionales casi un 87% la calificó como excelente o muy buena -en proporciones similares-, mientras que cerca del 75% de los nacionales hizo lo propio.
En general, tanto para unos como otros las calificaciones malas son muy marginales. En todo caso, el llamado de atención apunta hacia el transporte en la Ciudad, catalogado de regular por el 11,4% de los asistentes internacionales y de regular a muy malo por el 30% de los argentinos.
En la categorización del alojamiento, cerca de la mitad lo tildó de bueno y en torno a un 30% como muy bueno. Respecto a las sedes, cerca de un 90% las puntuó de excelente a bueno y el 10% restante de regular. Mientras que el 41,2% de los extranjeros consideró muy buenas las excursiones y un 44% como buenas.
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