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La tasa turística en Baleares ya preocupa al emisor británico

Los 15 euros de la tasa turísticas de Baleares resuenan en los medios de comunicación del Reino Unido: “No hay espacio para más turistas”.

Los medios de comunicación británicos llevan semanas poniendo el foco en la propuesta de aumentar la tasa turística en las Islas Baleares, alimentando un clima de tensión entre potenciales viajeros británicos y el sector turístico español.

La posibilidad de un gravamen de hasta 15 euros por noche en julio y agosto ha sido ampliamente difundida y criticada por tabloides como el Daily Mail, The Sun o Mallorca Magazine, que alertan de los efectos adversos que esta medida podría tener en la imagen de destinos como Mallorca, Ibiza y Menorca.

"Turistas váyanse" o "no hay más sitio para turistas": polémica tras polémica en el emisor británico hacia Canarias y Baleares

La información recabada por estos medios destaca que la nueva tasa, promovida por el sindicato CCOO, no pretende recaudar fondos, sino enviar un mensaje restrictivo y frenar la masificación durante la temporada alta.

Muchos análisis de estos medios inciden en el riesgo de “turismofobia” y en la existencia de manifestaciones en calles y playas con mensajes como "Turistas, váyanse a casa", generando alarma en sus lectores y una percepción de creciente hostilidad en el ambiente de acogida. (Los hoteles de Baleares lanzan una campaña para contrarrestar la turismofobia)

Turistas del Reino Unido en Espana

De hecho, el medio "The sun" publicó este fin de semana una noticia con un titular muy polémico: "No hay espacio para más turistas en España", refiriéndose a las islas Baleares y Canarias, generalizando una situación que, según agentes y turoperadores británicos no es tal.

La Asociación de Agencias de Viaje Británicas (ABTA) ha pedido cautela, aunque advierte de que las subidas inesperadas pueden desincentivar reservas y desplazar turistas hacia otros destinos como Croacia o Turquía, donde la presión fiscal es menor y donde los visitantes se sienten, según dicen, “mejor recibidos”.

¿Es una cortina de humo para que no hablar de subidas de precios?

Detrás de toda esta polémica se esconde un debate más profundo: ¿están los medios británico esquivando el verdadero debate sobre el cambio de precios en los destinos españoles?

Por ejemplo, el cambio fiscal, que exime a menores de 16 años y contempla descuentos del 50% a partir de la octava noche, podría también traducirse en un coste adicional de hasta 127 euros para una semana en hotel durante julio o agosto, según cálculos publicados por la prensa británica.

Turismo de excesos en Baleares.jpeg
Turismo de excesos en Baleares.

Turismo de excesos en Baleares.

Estos datos, repetidos en foros y artículos de opinión, ya han sido recogidos por empresarios hosteleros de Mallorca, que advierten de una caída del 15% en los ingresos de ciertos establecimientos durante la última temporada. (Baleares destinará el dinero de la tasa turística a derruir hoteles antiguos)

Al mismo tiempo, los medios destacan que las manifestaciones contra el turismo masivo están erosionando la idea de hospitalidad y de “refugio” tradicional que durante décadas han encontrado los turistas del Reino Unido en las islas. Los propios guías turísticos han reportado un descenso notable en las reservas de excursiones por parte de británicos, que ahora exploran alternativas continentales.

Tensión en Baleares con la patronal en tensión

La preocupación en la patronal turística balear es latente. Voces empresariales y políticas alertan del peligro de una sobrerreacción mediática que acabe consolidando una tendencia de caída de turistas británicos (primer mercado emisor para Baleares), como ya ocurrió en parte durante la pandemia y ante episodios de endurecimiento normativo o mensajes ambiguos desde la administración.

A este escenario de tensión se suman viejas polémicas sobre las limitaciones al alquiler turístico, la prohibición de rutas de bares o pub crawls en Magaluf y la legislación anti-botellón y anti-ruido, medidas que la prensa británica interpreta a menudo como una ofensiva directa contra su modelo de ocio y sus visitantes “low cost”.

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