El momento encrucijada del SAF en España
Mientras IATA enciende las alarmas sobre el SAF, en España se demora el despegue con apenas cuatro iniciativas
Render de cómo se verá la planta de SAF de Moeve, en Palo de La Frontera.
IATA asegura que la producción de SAF en 2025 alcanzó 1,9 millones de toneladas. Esto supone el doble de los producido en 2024, pero apenas un 26% menos de lo que se producirá en 2026.
Y aún con estas cifras, se está lejos de la demanda: en 2025, el SAF producido representó tan solo el 0,6% del consumo total de combustible para la aviación, y aumentará hasta el 0,8% en 2026.
Pero además, y como es sabido, el SAF tiene un costo más alto que el combustible convencional que se utiliza mayoritariamente en la actualidad. De modo que a valores de enero de 2026, utilizar SAF supone US$ 3.600 millones adicionales, en comparación con 2025.
El SAF en la encrucijada
“El crecimiento de la producción de SAF no ha alcanzado las expectativas. Una regulación mal diseñada es la responsable de frenar el potencial de la industria del SAF. Si el objetivo de la regulación del SAF era ralentizar el progreso y aumentar los precios, los responsables políticos lo han conseguido con creces. Pero si el objetivo es aumentar la producción de SAF para impulsar la descarbonización de la aviación, entonces deben aprender del fracaso y colaborar con el sector aéreo para diseñar incentivos que funcionen”, afirmó Willie Walsh, director general de IATA.
Puntualmente, sobre Europa, el directivo de IATA indicó: “Las políticas fragmentadas distorsionan los mercados, ralentizan la inversión y socavan los esfuerzos para ampliar la producción de SAF. Los reguladores europeos deben reconocer que su enfoque no está funcionando y corregir urgentemente el rumbo. El reciente anuncio de la Comisión Europea sobre el STIP es un paso adelante, aunque carece de un calendario claro. Lo que importa son los hechos, no las palabras”, declaró Walsh.
El desarrollo en España
Afortunadamente, España ha pasado de la fase de planificación, a expansión concreta. En concreto, hay cuatro iniciativas de producción de SAF. La primera de ellas la lidera Moeve (la ex Cepsa), que se encuentra construyendo una planta de desarrollo de SAF en Palos de la Frontera (Huelva), que apunta a ser la más grande del Sur de Europa, para generar 500 mil toneladas al año. En segundo término, la planta de Repsol en Cartagena (Murcia), ya se encuentra operativa, generando 250 mil toneladas de SAF al año. El caso de Solarig es más complejo y completo, a la vez, tiene como objetivo producir en Soria y Teruel, e-SAF (el SAF producido con tecnología eléctrica), utilizando hidrógeno verde y CO². Finalmente, BP (British Petroleum) quiere reconfigurar una refinería existente para triplicar la producción de biocombustible hacia 2030, en Castellón.
Ventajas y desafíos
Como en otros países, conviven en España ventajas competitivas, pero también desafíos. Y mientras, por ejemplo, el país cuenta con una importante disponibilidad de materias primas (sobre todo aceites usados y residuo forestales para producir SAF de segunda generación), no es menos cierto que faltan incentivos para reducir el costo del SAF producido, y que no se ha logrado el despegue del SAF sintético (producido a partir del hidrógeno verde).
Vale recordar, para finalizar, la meta autofijada por España, de disponer entre 30 a 40 plantas de producción de SAF para el 2050. En defintiiva y como indicábamos hace unos meses, el SAF en España, continúa en la encrucijada.
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