El uso de la Alta Velocidad Española (AVE) sufrió en febrero un descenso del 32,1% interanual, el mayor desde la pandemia, tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) del pasado 18 de enero, que alteró de forma significativa la operativa de trenes en varios corredores clave.
Los pasajeros del AVE se desploman un 32% después del accidente de Adamuz
La alta velocidad registra su mayor caída desde la pandemia y arrastra al conjunto del transporte ferroviario tras el accidente en el corredor andaluz.
Modelo de tren de alta velocidad (AVE) de España
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la caída se produce en un contexto marcado por interrupciones en la circulación y revisiones de seguridad, especialmente en las conexiones entre Madrid y Andalucía. (La interrupción del AVE a Málaga lastra las reservas hoteleras en Semana Santa)
Fuerte impacto en la demanda ferroviaria
El retroceso del AVE se tradujo en 2,16 millones de viajeros en febrero, mientras que el conjunto de los trenes de larga distancia registró una bajada más moderada del 3%, hasta los 2,65 millones de usuarios.
Además, otros segmentos del ferrocarril también acusaron la situación. La media distancia descendió un 29,3%, mientras que los servicios de Cercanías registraron una caída del 13,8%, influida también por incidencias en redes como Rodalies.
En total, el transporte ferroviario interurbano cayó un 15,8%, situándose en 48,97 millones de pasajeros. ( Renfe: Solo el 54% de los AVE llegó a tiempo en enero)
El autobús gana peso frente al tren
En contraste con el comportamiento del tren, el transporte interurbano por autobús creció un 5%, alcanzando los 76,6 millones de viajeros en febrero.
Este incremento refuerza su papel como alternativa en un momento en el que parte de la demanda ferroviaria se ha visto afectada por la inestabilidad del servicio.
Evolución desigual del resto del transporte
En términos generales, el transporte público en España contabilizó más de 470 millones de usuarios, lo que supone un ligero descenso del 0,1% respecto al mismo mes del año anterior.
El transporte urbano mostró una evolución positiva, con un crecimiento del 2% y más de 299,5 millones de viajeros, impulsado en parte por el metro.
Por su parte, el transporte aéreo nacional registró una caída del 1,8%, con 3,27 millones de pasajeros, mientras que el transporte marítimo descendió un 6,9%.
El accidente de Adamuz ha tenido un impacto directo tanto en la operativa como en la percepción del servicio, provocando un cambio en los hábitos de movilidad en el corto plazo.
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