"Les pido paciencia y confianza". Así se refirió la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al tren maya hace menos de tres meses. Una infraestructura ferroviaria que empezó a construirse hace cuatro años y que, en la actualidad, conecta cinco estados clave: Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Luces y sombras del tren maya: ¿cómo comercializarlo en España?
El tren que recorre buena parte de la península de Yucatán en México, pretende "revolucionar" el transporte público en Riviera Maya: esto es lo que debes saber.
Una formación del tren maya en estación.
Unos 1.500 kilómetros de infraestructura con una veintena de estaciones principales y otras 14 paradas secundarias, organizadas en siete segmentos.
Según la secretaría de Turismo y Defensa del país, el proyecto se ideó para "promover una integración regional que permita diversificar la economía más allá del turismo de sol y playa", con una inversión total de 27.762 millones de euros (al nivel de países como España, que ha invertido 57.000 millones en su red de alta velocidad desde 1992).
Sin embargo, está costando impulsar su uso. Ladevi ha acudido a esta zona de México para poner a prueba el tren, experimentar sus pros, analizar las “sombras” del proyecto y dar a conocer cómo los agentes de viajes españoles pueden vender este método de transporte, pionero en Norteamérica.
Un medio de transporte pionero en México y Norteamérica
Durante nuestra estancia en el país, facilitada por la dirección del tren maya, la Secretaría de Turismo y por la empresa Ávoris, hemos podido comprobar que el tren maya realmente es un medio de transporte con gran accesibilidad, sostenible y extremadamente seguro.
No exageramos si decimos que hay entre 10 y 15 policías por estación. Incluso dentro de los vagones hay patrullas. Además, el tren ha pasado, según el gobierno, todas las medidas de seguridad para evitar accidentes.
Sus velocidades no superan los 160 km/h para pasajeros (y 120 km/h para mercancías), pero aún así quieren guardarse en salud y “extremar precauciones”, según fuentes consultadas. En el interior, la comodidad es total, hay aire acondicionado que mitiga el intenso calor húmedo de la zona y reina la puntualidad (casi suiza).
De media, hay unas cuatro frecuencias por día en cada estación. Y ahí es donde empiezan a aflorar los puntos negativos de este transporte. Bien sea por “pecados de juventud” o por falta de pasajeros, el tren maya cuenta con unos horarios muy rígidos que no permiten al viajero improvisar. (México: todo lo que debes saber del Tren Maya, que conecta las zonas arqueológicas con las mejores playas)
Aumentar rutas para aliviar la llegada del turista
Por ejemplo, la ruta que va del aeropuerto de Cancún a Playa del Carmen (una ruta con un gran potencial) no suele superar las seis frecuencias diarias. Esto provoca grandes esperas en un viajero que acaba de aterrizar y está deseando llegar al hotel a descansar.
Es algo que ocurre en otros países. De hecho, el gobierno de México confirma a esta redacción que la idea es aumentar las rutas conforme vayan llegando más trenes.
Además, hacen hincapié en que estas rutas del tren maya están pensadas para conectar los estados de la península de Yucatán y que los viajeros que se alojan en grandes resorts puedan visitar lugares como Chichén Itzá, donde se ubica una de las siete maravillas del mundo: su pirámide Maya.
En cuanto a las tarifas, llegamos a otro punto controvertido: para 2025, se ha establecido una política diferencial entre usuarios locales y turistas internacionales. Los residentes del sureste mexicano y comunidades nativas podrán acceder a precios reducidos o subsidiados que “garanticen la inclusión social”, mientras que los turistas extranjeros pagan tarifas más elevadas (de hasta el doble) en línea con estándares internacionales de transporte turístico y recreativo.
Por ejemplo, el trayecto completo entre Campeche y Cancún se ha establecido en 1.166 pesos mexicanos (aproximadamente US$ 67), precio que se agotó rápidamente en la apertura de venta de billetes. Para el turista internacional, ese precio superaba los US$ 120.
Para solucionar este "problema" de precios, el gobierno federal prepara un "Maya Pass": un pase libre durante siete días en el que, por US$ 300, el turista puede viajar sin límites por la península de Yucatán. Un precio similar al "rail pass" de Japón, que ofrece trenes de alta velocidad de hasta 500 kilómetros por hora.
La comercialización del tren maya en España: dónde, cuándo y cómo
Llega la pregunta clave: ¿esto cómo se comercializa en España? En México tienen localizado el problema, y por eso están organizando este tipo de viajes con prensa especializada, para dar a conocer el producto, de la mano de grandes corporaciones, como Ávoris.
El conglomerado empresarial de viajes del Grupo Barceló ya ha anunciado que empezará a vender el tren dentro de sus paquetes turísticos, tanto desde la parte de turoperación como producto diferenciado en el retail de Halcón Viajes o B Travel. Todavía no hay fechas ni se sabe cómo lo venderán, pero es un primer paso importante.
De momento, las agencias de viajes que quieran ofrecer este tren a sus clientes, debe entrar en la web oficial del tren maya y seleccionar origen y destino. El pago se realizará en el momento y los billetes se enviarán vía correo electrónico. También existe la posibilidad de imprimir los billetes desde las máquinas de las estaciones e incluso comprar los billetes en las taquillas de las estaciones.
El futuro de un producto turístico clave para México
No hay datos sobre plataformas B2B que ofrezcan este tren dentro de sus sistemas, pero sí hay confirmación de ir extendiendo desde el gobierno de Sheinbaum la red de distribución del tren. Especialmente en 2026, año en el que se celebrará el mundial de fútbol y en el que México espera posicionarse como "uno de los destinos más visitados del mundo".
Solo el tiempo dirá si este tren llegará a más estaciones, atraerá a más pasajeros y reducirá el intenso flujo de autobuses y transfers por carretera en la Riviera Maya. Por el momento, el gobierno mexicano se está volcando en ello, pese a la controversia.
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