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Las aerolíneas inician el año con subidas de precios del 9,3%

El accidente de tren de Adamuz ayudó a aumentar precios tras un invierno “pausado”; el precio de los vuelos internacionales ha subido más de un 10%.

Las tarifas de los vuelos de aerolíneas que operan en España arrancaron 2026 con un nuevo repunte: el componente de “transporte aéreo de pasajeros” del IPC se encareció un 9,3% interanual en enero, tras haber subido un 6,6% en diciembre, en un contexto marcado por el accidente de tren de Adamuz y el consiguiente reajuste de flujos de demanda entre modos.

El movimiento, según esa misma lectura del IPC de Instituto Nacional de Estadística (INE), fue más intenso en el tráfico internacional: las rutas internacionales elevaron su precio un 10,9% interanual en enero, 3,5 puntos por encima del 7,4% registrado en diciembre. En paralelo, los vuelos domésticos mantuvieron una senda de encarecimiento acumulada durante los últimos meses, con episodios de incrementos interanuales muy elevados en 2025, según la serie citada en las informaciones.

Análisis de precios: ¿hay un tope a los vuelos?

La secuencia reciente apunta a un patrón de “diente de sierra” en el último año: tras una larga etapa de subidas, en noviembre se produjo la primera bajada interanual desde septiembre de 2024 (-3,1%), antes de rebotar en diciembre y acelerarse en enero. (Enésimo cabreo de las aerolíneas con Aena por su nueva subida de tasas)

gráfico comparación vuelos-trenes
Ajustes de precios del tren comparado con los de los vuelos, según fuentes propias. 

Ajustes de precios del tren comparado con los de los vuelos, según fuentes propias.

En verano, el encarecimiento llegó a tasas interanuales de doble dígito (incluido un pico del 16,8% citado para agosto), mientras que el segmento internacional llegó a rozar el 20% interanual ese mismo mes, según publica Servimedia.

El accidente de Adamuz, principal disparador de la demanda de vuelos

El factor ferroviario entró en escena el 18 de enero de 2026, cuando el accidente en Adamuz derivó en restricciones operativas y, durante días, en la suspensión de la alta velocidad en ejes clave que conectan Madrid con Córdoba, Sevilla y Málaga, entre otros corredores. En un comunicado, Adif informó de la suspensión de la circulación de alta velocidad en varios tramos “hasta nuevo aviso”, reduciendo de facto la oferta disponible para viajes interurbanos de larga distancia en plena temporada de desplazamientos laborales y de ocio.

A la contracción temporal de oferta se sumó un elemento de percepción: diversos análisis de impacto social tras el siniestro apuntaron a una caída de confianza en el uso del tren, con indicadores de intención de abandono o reducción de viajes ferroviarios en las semanas posteriores. Es el caso de CEAV, que ya considera que hay una "mala imagen del tren". (El 70% de las agencias de viajes sufre pérdidas por la crisis ferroviaria)

El accidente de Adamuz ha reconfigurado el tren y su uso en España

Existe también un trasvase puntual de demanda hacia el avión y el autobús en rutas donde el ferrocarril perdió capacidad, con episodios de subidas bruscas en precios en ventanas de alta necesidad de movilidad. Según ha publicado Ladevi, al accidente generó incrementos muy fuertes en tarifas hacia destinos andaluces en fechas inmediatas, así como un aumento de viajeros en el modo aéreo en determinados mercados, en un entorno de pricing dinámico. (La crisis del tren reordena precios, decisiones y confianza del viajero)

Conviene matizar que el IPC también refleja estacionalidad: en el propio anexo de enero, el índice de “transporte de pasajeros por vía aérea” registró una bajada mensual cercana al 6%, consistente con el ajuste típico tras el periodo navideño, mientras que el “transporte de pasajeros por ferrocarril” mostró descensos mensuales más acusados. Es decir, el encarecimiento del 9,3% citado se interpreta en términos interanuales, aunque el nivel de precios puede retroceder en el mes por efecto calendario.

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