El encarecimiento del combustible aéreo derivado de la crisis en Medio Oriente ha comenzado a trasladarse de forma progresiva a la estructura de ingresos de las aerolíneas, especialmente en Estados Unidos, donde varias aerolíneas han optado por elevar las tarifas de equipaje en lugar de repercutir directamente el coste en el precio base del billete. Una decisión que AVIBA, la patronal de agencias de viajes de Baleares, busca esquivar en las islas.
Las aerolíneas barajan subir precios no solo en billetes, sino en otras tarifas como en el equipaje facturado, para compensar el auge de precios de los carburantes; AVIBA pide diálogo para evitar que los ciudadanos isleños sean los más castigados.
Entendiendo que esta estrategia busca minimizar el impacto psicológico sobre el consumidor, el presidente de la patronal Pedro Fiol, advierte de que la decisión de aerolíneas como United Airlines o JetBlue (de incrementar los costes asociados al equipaje para compensar la subida del queroseno) se trata de una "fórmula que supone encarecer de forma muy clara el viaje de las familias”.
Para evitar este incremento, Fiol apela al "diálogo" entre aerolíneas e instituciones: "Pedimos a las administraciones, tanto estatal como autonómica, que mantengan un diálogo estrecho y transparente con las compañías que operan en nuestro Archipiélago para conocer de primera mano su situación de costes y sus planes de ajuste de rutas". (Guerra en Oriente Medio: alertan de recortes de vuelos a Lanzarote por el impacto de la guerra)
Los territorios insulares, como Baleares, especialmente afectados por esta crisis
Fiol insiste en que la dinámica responde a un mercado globalizado del combustible, donde cualquier tensión geopolítica tiene efectos inmediatos. “Lo que hoy vemos al otro lado del Atlántico no es un fenómeno aislado ni lejano”, subraya, recordando que las aerolíneas que operan en Baleares están expuestas a los mismos costes operativos.
El impacto es especialmente sensible en territorios insulares. “En las Islas, volar no es un lujo: es una necesidad”, recalca, poniendo el foco en la función estructural del transporte aéreo. Según detalla, detrás de cada operación aérea no solo hay turismo, sino también movilidad esencial: “Hay estudiantes, trabajadores, pacientes que deben desplazarse por motivos médicos”.
Desde esta perspectiva, advierte de que cualquier traslado de costes (ya sea vía tarifas base o servicios accesorios) puede afectar de forma directa a la accesibilidad. “Cualquier incremento sostenido en el coste del combustible puede llevar a las compañías a replantearse la continuidad de aquellas rutas que no consideren suficientemente rentables”, apunta, abriendo la puerta a un escenario de ajuste de red. (Guerra en Medio Oriente dispara tarifas aéreas hasta 560% entre Asia y Europa)
¿Qué tres soluciones están buscando las aerolíneas para solucionar este auge de precios del carburante?
El presidente de Aviba describe con claridad las tres vías de respuesta habituales del sector ante el alza del combustible: “Repercutir directamente el incremento en el precio del billete”, “encarecer servicios accesorios” o “ajustar la red de rutas”. A su juicio, esta última opción es la que entraña mayores riesgos estructurales para territorios insulares, al reducir competencia y oferta.
La incertidumbre actual también está teniendo efectos sobre la demanda. “Estamos en un escenario de incertidumbre. Yo no sé qué va a pasar mañana”, reconoce Fiol, quien apunta además a un incremento generalizado de los precios de los vuelos en torno al 15%, lo que está modificando el comportamiento del cliente y favoreciendo la contratación de paquetes turísticos por su mayor previsibilidad.
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