La patronal de los hoteles de la Comunidad Valenciana, HOSBEC, ha rechazado cualquier incremento del IVA aplicado al alojamiento y la restauración, después de que la Comisión de la Unión Europea haya señalado el uso de tipos reducidos como uno de los ámbitos a revisar dentro de sus recomendaciones fiscales a España. (HOSBEC se posiciona en contra de más impuestos a los hoteles)
Intercontinental Madrid, uno de los hoteles de lujo del grupo IHG.
La patronal considera que trasladar estos servicios del tipo reducido actual hacia una tributación superior dañaría la competitividad de uno de los principales motores económicos del país y tendría un efecto directo sobre precios, demanda, empleo y márgenes empresariales.
España no es la única en aplicar un IVA reducido a los hoteles
HOSBEC sostiene que el tipo reducido turístico no constituye una excepcionalidad española. Según la tabla de tipos de IVA publicada por la Unión Europea, España aplica un tipo reducido del 10%, al igual que otros países turísticos también mantienen tipos reducidos en su estructura fiscal, como Francia, Italia, Austria, Portugal, Grecia o Croacia.
En esa comparativa, Dinamarca figura como el único Estado miembro sin tipos reducidos, al aplicar un tipo general del 25%. (Los hoteles españoles, pioneros (por obligación) en la identidad digital de los huéspedes)
La subida del IVA en los hoteles sería "autoimponerse" aranceles
Federico Fuster, presidente de HOSBEC, ha advertido de que elevar el IVA turístico equivaldría a imponer una carga adicional a una actividad que compite en mercados internacionales. En palabras del directivo, España estaría “autoimponiéndose aranceles” sobre sus propias exportaciones de servicios, en un momento en el que el país sigue batiendo registros en turismo internacional.
El argumento central de HOSBEC es que una subida fiscal no puede analizarse únicamente desde la óptica de la recaudación potencial. La asociación cuestiona que las estimaciones de ingresos adicionales sean presentadas como una cifra neta garantizada, al entender que no incorporan suficientemente la posible reacción de la demanda, el traslado a precios, la pérdida de competitividad frente a otros destinos mediterráneos o el impacto sobre inversión empresarial y rentabilidad.
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