La Comisión de la Unión Europea prepara un nuevo marco para que las plataformas digitales de viajes tengan un "papel más amplio en la comercialización de billetes ferroviarios", con el objetivo de corregir una de las principales debilidades del tren frente al avión: la dificultad para comparar, combinar y reservar trayectos de varios operadores desde un único canal. (Trenes: la alta velocidad pierde un 21,3% de viajeros en el primer trimestre)
La Unión Europea quiere facilitar a las OTAs la venta de billetes de tren
Bruselas quiere que empresas como Renfe o Iryo “abran sus servicios digitales” a OTAs para “impulsar la competencia”.
Sede de la Unión Europea (Bruselas)
La iniciativa, integrada en el denominado "paquete de movilidad de pasajeros", apunta directamente a OTAs y agregadores como Booking, eDreams, Rumbo o Trainline, además de a otros intermediarios especializados en distribución multimodal.
La Unión Europea cree que comprar un billete de tren no es tan "sencillo" como un billete de avión
El diagnóstico de Bruselas es que el comercio digital del ferrocarril europeo sigue fragmentado, pese a que sectores como el aéreo o el hotelero ya han normalizado desde hace años la venta multicanal, la comparación dinámica de precios y la intermediación de terceros.
Para el Ejecutivo comunitario, esta brecha perjudica especialmente a los viajes internacionales y a los itinerarios que requieren combinar trenes de varias compañías, donde el cliente puede acabar obligado a consultar distintas webs, comprar varios billetes y asumir riesgos diferentes en caso de retraso o pérdida de enlace.
¿Cómo quiere arreglar la situación la Unión Europea?
La medida más relevante pasaría por obligar a las compañías ferroviarias (como Iryo, Renfe o Ouigo) con una cuota nacional igual o superior al 50% a abrir sus sistemas digitales de venta a terceros que lo soliciten. En la práctica, afectaría a operadores históricos, cuyas plataformas siguen siendo el canal de referencia en sus respectivos mercados y concentran una parte sustancial de la relación comercial con el pasajero. Bruselas interpreta que esa posición puede reducir la visibilidad de nuevos competidores y limitar la transparencia tarifaria. (Vuelos: los pasajeros creen que las normativas de la Unión Europea elevarán los precios)
El alcance de la propuesta no se limita a permitir la reventa de billetes. Para que una OTA o un distribuidor ferroviario pueda competir de forma efectiva necesita acceso a inventario, tarifas, condiciones comerciales, horarios, modificaciones, cancelaciones y datos en tiempo real sobre la circulación. Y eso es lo que la Comisión quiere darles.
Bruselas quiere que las OTA tengan información actualizada de los trenes que operarán en cada país
Otro punto sensible es la antelación con la que debe ponerse a disposición la oferta. La Comisión plantea que, una vez asignada la capacidad ferroviaria en los horarios de servicio, los billetes puedan comercializarse sin demoras tanto por las operadoras como por los intermediarios digitales. Este cambio es relevante para agencias, TMC, OTAs y metabuscadores, porque la disponibilidad temprana de horarios y precios condiciona la planificación de escapadas, viajes corporativos, paquetes dinámicos y conexiones internacionales.
La iniciativa también responde a una lógica de política climática y de competitividad modal. La Comisión lleva años tratando de elevar el peso del tren en los desplazamientos europeos, especialmente en corredores de media distancia donde puede competir con el avión. Su estrategia de movilidad sostenible fija como referencia duplicar el tráfico ferroviario de alta velocidad en 2030 respecto a 2015 y triplicarlo en 2050, mientras que el plan europeo de alta velocidad de 2025 vincula la mejora de la red con una experiencia de reserva más sencilla e interoperable. (Renfe estrena una web para seguir la ubicación de los trenes en tiempo real)
Más derechos para los pasajeros del tren
Está claro que el problema existe: un análisis reciente de Transport & Environment concluyó que comprar billetes de tren equivalentes a algunas de las principales rutas aéreas internacionales de la UE sigue siendo difícil o directamente imposible en una parte significativa de los corredores analizados. El informe señalaba casos como Lisboa-Madrid o Barcelona-Milán, donde la falta de integración comercial dificulta que el viajero perciba el ferrocarril como una alternativa sencilla frente al avión.
La propuesta incorpora, además, un refuerzo de los derechos de los pasajeros mediante el concepto de billete único, incluso cuando el viaje esté formado por varios contratos de transporte. El objetivo es cerrar lagunas de protección en trayectos combinados, de modo que el usuario tenga más claridad sobre reembolsos, asistencia o reubicación si pierde una conexión por un retraso imputable al itinerario.
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