El Gobierno aprobó el 17 de febrero de 2026 la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 3,1%, hasta 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas (17.094 euros brutos anuales), con efectos retroactivos desde el 1 de enero. La medida, que ahonda en las tendencias del Gobierno de tomar decisiones sin contar con la patronal (CEOE), impacta de forma especial en ramas intensivas en mano de obra y con salarios de entrada más bajos, entre ellas la hostelería, los hoteles y los turoperadores.
Tendencias: ¿cómo afecta la subida del SMI al turismo?
Sindicatos y patronales reaccionan a la subida del salario mínimo del Gobierno: ¿es un lastre para el progreso del turismo o una buena noticia para el turismo?
¿Cómo afecta al turismo (especialmente a la hostelería) la subida del SMI? Las tendencias indican que algunos subsectores no se verán afectados.
Desde el Ejecutivo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, defendió el incremento como un ajuste alineado con el objetivo de elevar suelos salariales, en un contexto de crecimiento y beneficios empresariales. El presidente Pedro Sánchez elevó el tono en la firma del acuerdo con los sindicatos y reclamó a las empresas “pagar más”, en un pulso abierto con las organizaciones empresariales.
La patronal de la hostelería ve una "injerencia" la subida del SMI
En el lado empresarial del turismo, el mensaje más nítido llegó desde Hostelería de España. Su presidente calificó de “injerencia” que el acuerdo se cerrase sin la patronal y subrayó el papel de la negociación colectiva para ordenar las subidas salariales, en declaraciones a EFE realizadas en el entorno ferial de HIP. El planteamiento de fondo es que el SMI, al actuar como suelo, presiona al alza las escalas de categorías inferiores y puede desencadenar revisiones en convenios provinciales y sectoriales. (Según CCOO, casi el 100% de los salarios en hostelería no alcanzan la media nacional)
La oposición de la patronal general, CEOE y Cepyme, ha enmarcado la subida como una intervención en la negociación colectiva y ha cuestionado los cálculos de base utilizados para fijar el porcentaje final. En paralelo, las organizaciones empresariales venían defendiendo una subida más contenida (del entorno del 1,5% para 2026) y han criticado que el acuerdo se firmase sin su respaldo.
Los sindicatos respaldan la medida
En la otra orilla, UGT y CCOO han respaldado la subida pactada con Trabajo y han insistido en que el incremento debe trasladarse al salario base sin “absorciones” vía complementos, un debate habitual en sectores con pluses y estructuras salariales complejas. Antes del cierre del acuerdo, las centrales habían defendido escenarios alternativos de alza en función de la tributación del SMI, con el foco puesto en sostener el poder adquisitivo en rentas bajas.
En ese contexto, las voces sindicales y parte del mercado laboral ponen el foco en el atractivo del empleo: una mejora del suelo salarial se interpreta como una "palanca para reducir rotación y aliviar la dificultad de cobertura en ocupaciones de base", aunque los propios trabajadores admiten que el salto mensual puede no traducirse en “grandes cambios” si el resto de costes de vida absorbe el aumento.
La discusión en turismo, por tanto, no se limita al coste, sino a la capacidad del sector para retener plantillas en un ciclo de demanda más normalizado tras el repunte pospandemia. ( Aumento del IVA en hostelería: una encrucijada entre competitividad y sostenibilidad fiscal)
Algunos sectores, como el de las agencias de viajes, no verán aumentado su sueldo
Una cosa parece estar clara: a corto plazo, el impacto más inmediato es administrativo. La regularizaciones en nómina por la retroactividad desde enero y revisión de contratos con sueldos en el entorno del mínimo.
Además, hay que recalcar que convenios como el de las agencias de viajes mantiene condiciones mínimas superiores, por lo que no afectará directamente a los trabajadores, aunque fuentes sindicales señalan que es un "empuje" en las negociaciones del nuevo convenio para mejorar los salarios.
A medio plazo, el sector turístico encaja esta subida en un paquete de presión laboral más amplio: CEHAT y Hostelería de España ya venían advirtiendo en comunicados previos de que la suma de medidas incrementa el coste estructural, especialmente en microempresas.
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