La demanda de viajes en trenes de alta velocidad volvió a situarse en noviembre en cifras récord: según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el transporte público alcanzó los 508,7 millones de usuarios, un 4,5% más que un año antes, en un contexto en el que el tren de alta velocidad destacó claramente sobre el resto de modos por su fuerte avance en demanda.
La demanda de trenes de alta velocidad se dispara un 11%
Según el INE, en noviembre se registraron 508,7 millones de pasajeros en el transporte público; en el ámbito ferroviario, solo crece la alta velocidad.
Trenes de Ouigo, Renfe (AVE) e Iryo en la estación de Chamartín (Madrid)
En concreto, los servicios ferroviarios de alta velocidad superaron los 3,4 millones de pasajeros durante el mes, lo que supone un crecimiento interanual del 11%. Este comportamiento contrasta con la evolución del conjunto del ferrocarril, que retrocedió un 2,8% en noviembre.
La caída se concentró en los servicios de Cercanías, con un descenso del 2,5%, y especialmente en la media distancia convencional, que perdió un 16,7% de viajeros. Frente a ello, la larga distancia volvió a mostrar un perfil positivo, con un incremento próximo al 9%, impulsado de forma clara por el tren rápido. (Óscar Puente retrasa a 2028 la liberalización de los trenes Media Distancia, Avant y Cercanías)
La entrada en el mercado de los trenes de competencia registró un aumento de la demanda
El auge de la alta velocidad se produce en plena liberalización del mercado ferroviario, que ha transformado la oferta en los principales corredores del país. A los servicios tradicionales de Renfe se suman ya de forma estable los operadores privados Ouigo e Iryo, que han intensificado frecuencias y ajustado precios en rutas clave como Madrid–Barcelona, Madrid–Valencia o Madrid–Sevilla.
Mientras el tren rápido gana terreno, el comportamiento del resto del transporte interurbano fue más contenido en noviembre. El autobús registró un crecimiento del 4,6%, pero el avión redujo su volumen de pasajeros un 1,5%, con descensos más acusados en los vuelos peninsulares. El transporte marítimo también cerró el mes en negativo, con una caída del 3,6%.

