La Mesa del Turismo dibuja un horizonte de fuerte crecimiento global del sector, pero advierte de que el liderazgo de España no está garantizado si no se abordan de forma estructural los retos que ya se están manifestando. Así lo expuso su presidente, Juan Molas, durante una rueda de prensa a modo de balance de año, combinó previsiones macroeconómicas, alertas sobre la competitividad y reivindicaciones dirigidas a las administraciones públicas.
La Mesa del Turismo prevé un 2026 con todavía más demanda
Juan Molas, presidente de la Mesa, anticipa un gran inicio de año turístico en España, aunque con problemas graves en el sector: “El absentismo es escandaloso”.
Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo
En el plano internacional, Molas situó 2035 como un año clave para la industria turística, con una proyección de hasta 465 millones de personas empleadas en todo el mundo. En este contexto de expansión, España cerrará previsiblemente 2025 rozando una cifra simbólica: los 100 millones de turistas internacionales.
Si el comportamiento del último mes del año acompaña, el país podría quedarse a las puertas (o incluso alcanzar) ese umbral histórico, impulsado tanto por los mercados emisores tradicionales como por otros emergentes que están creciendo a ritmos de dos dígitos, como Norteamérica, Asia o el mercado portugués.
Es imprescindible redirigir los flujos turísticos en España, según Molas
Sin embargo, el presidente de la Mesa del Turismo insistió en que el volumen por sí solo no puede ser el único indicador de éxito. De los cerca de 94 millones de visitantes recibidos, 84 millones se concentraron en solo cinco comunidades autónomas —Cataluña, Canarias, Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid—, un dato que, a juicio de la asociación, evidencia la necesidad urgente de avanzar en políticas de redistribución de flujos.
El objetivo es doble, según Molas: diversificar la oferta y garantizar que el desarrollo turístico sea compatible con el bienestar de las comunidades locales. Molas advirtió de que los destinos que no se adapten a las nuevas realidades sociales y de demanda corren el riesgo de perder atractivo e incluso de dejar de ser viables como enclaves turísticos.
Pese a estos desafíos, el sol y playa sigue siendo, en palabras del presidente de la Mesa, la “columna vertebral” del turismo español. La clave, no obstante, está en evolucionar el modelo. Molas expresó su deseo de que España pueda alcanzar los 120 millones de turistas en 2026, pero con una distribución territorial y temporal más equilibrada, reconociendo los esfuerzos que ya están realizando muchos destinos para mejorar la gestión y la calidad de la experiencia. (La desestacionalización del turismo se dispara en España un 115%)
El absentismo laboral y el surgimiento de competencia dura en el exterior, grandes desafíos del sector, según la Mesa del Turismo
Uno de los problemas más inmediatos señalados por la asociación es la escasez de personal. La falta de mano de obra y el elevado absentismo laboral (con 165.000 profesionales del sector ausentes de su puesto sin justificación) se perfilan como una amenaza directa para la competitividad del turismo español. De hecho, esta cuestión es calificada por la Mesa como "un escándalo" que necesita la "implicación del Gobierno" y agentes sociales.
El entorno competitivo internacional también se endurece. Países del Mediterráneo como Albania y Montenegro cuentan ya con más de un centenar de proyectos turísticos en marcha, con una oferta emergente muy agresiva en precio.
A ello se suma la presión de destinos como Marruecos, que combina seguridad, atractivos culturales y costes más bajos, así como las ambiciones de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, que se han fijado el objetivo de alcanzar 200 millones de visitantes en 2040. "Si una parte significativa de esos flujos procede de Europa, España podría verse obligada a competir en un escenario mucho más exigente", aseguró Molas. (Turquía bate récords de llegadas y se afianza como competidor de España)
Buenas previsiones para 2026, especialmente en el turismo MICE
De cara a 2026, las previsiones de la Mesa del Turismo son moderadamente optimistas. Salvo imprevistos de calado internacional, se espera un primer semestre de normalidad e incluso de ligero crecimiento respecto a 2025, apoyado en la ampliación de slots aéreos y en una agenda sólida de congresos y grandes eventos. Entre los segmentos con mayor proyección destaca el de los campings, que tras un buen comportamiento en 2025 afronta un nuevo año de expansión gracias a la inversión privada, con un impacto positivo en la imagen de marca del país.
El turismo MICE ocupa un lugar destacado en el análisis de la asociación. En 2025, este segmento ha demostrado ser una herramienta estratégica, con un impacto neto estimado de 14.000 millones de euros y un impacto global que supera los 35.000 millones, apoyado en un gasto medio diario muy superior al del turismo vacacional. La Mesa observa además un crecimiento del MICE en entornos rurales, donde se refuerzan valores como la autenticidad y la sostenibilidad, sin que ello suponga una sustitución del turismo urbano.
Por todo ello, la asociación reclama seguridad jurídica, una revisión del tratamiento del IVA en la organización de eventos y un reconocimiento explícito del turismo MICE dentro de las políticas turísticas del Estado. 2026, sostienen, debería ser el año de su integración definitiva en la estrategia nacional.
El turismo ya representa el 21% del PIB, según la Mesa del Turismo
En paralelo, la Mesa del Turismo anunció que pondrá en marcha en 2026 el Proyecto de Competitividad, un estudio promovido desde la iniciativa privada que analizará en profundidad la aportación directa e indirecta del turismo al PIB y su interacción con otros sectores productivos.
Actualmente, el turismo representa el 13,4% del PIB de forma directa y cerca de un 8% de manera indirecta, pero el objetivo es afinar estas cifras y poner en valor el “potencial oculto” del sector como motor de crecimiento, innovación y cohesión territorial. Por ello, Molas aseguró que su organización pasará de ahora en adelante a fijar el aporte turístico en el 21% del PIB. (Tendencias: el gasto de los turistas internacionales en España crece un 7,5% y roza los 60.000M€ hasta junio)
Con un superávit superior a los 70.000 millones de euros en la balanza de pagos y unas previsiones favorables a corto plazo, el turismo español afronta el futuro desde una posición de fortaleza. No obstante, el mensaje de la Mesa del Turismo es claro: el crecimiento debe ir acompañado de planificación, diferenciación y sostenibilidad si España quiere mantener su liderazgo en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.
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